Pues la FED no movió un ápice las piezas del tablero. Reconoció que la actividad económica profundizó su desaceleración en la primera mitad del año y prometió proveer una expansión monetaria adicional si se requiere estimular la actividad económica.

Pero nada más.

La alternativa se queda en manos del Banco Central Europeo (BCE) que desde el viernes prometió hacer lo que sea necesario para defender al euro. Ahora, Mario Draghi tendrá que honrar el dicho que sembró de esperanza a los inversionistas.

Y es que mañana jueves, el BCE tendrá su reunión y debe marcar un punto de inflexión que garantice en definitiva la estrategia para apuntalará al euro.

Pues por más que Standard & Poor´s y el Fondo Monetario Internacional (FMI) aseguren que las autoridades financieras de España están haciendo bien su tarea, camino a la consolidación fiscal, el mercado no da tregua.

España trae un rendimiento de sus bonos a 10 años, que avanza firme al 8% y la prima de riesgo se mantiene por encima de los 600 puntos base. Dicho por analistas del Royal Bank of Scotland (RBS), son indicadores que implican un rescate evidente.

Para muestra está el indicador que detonó la intervención internacional para Irlanda, en mayo del 2010, cuando su prima de riesgo llegó los 544 puntos básicos. O el dato para el rescate de Portugal, cuando en mayo del 2011, su prima de riesgo llegó a los 627 puntos básicos. La de España ya ha rozado los 650 puntos hace dos semanas.

¿Qué es lo que detiene a España a pedir el rescate? O bien, ¿Qué limita a la euro zona para recomendarle la intervención? La respuesta, la tiene desde Londres el think tank Open Europe. Y es simple y sencilla. No hay fondos suficientes para salvarle.

Tortuoso y largo camino

Esta misma semana, el Instituto Internacional de Finanzas (IIF), explicó que el proceso para que el BCE haga lo que sea necesario para salvar al euro, será largo y tortuoso y falta ver si los mercados tienen la paciencia para esperar a que pueda cumplirlo .

Y no son los únicos en dudarlo. Varios analistas financieros han explicado que se debe garantizar una economía europea más competitiva, reformas estructurales en funciones y una maquinaria productiva andando capaz de generar la riqueza necesaria para generarle ingresos a los gobiernos que les permita recuperar su estabilidad financiera.

Por ahora, los datos económicos al menos de España, apuntan a una clara recesión.

Y estas alternativas tienen poco, sino es que nada que ver, con lo que el BCE pueda hacer.