Las alianzas estratégicas permiten a las empresas crecer, avanzar y desarrollarse de manera más rápida y oportuna, en los agronegocios de México existen ejemplos que por sus resultados merecen compartirse y sobre todo conocer cuáles han sido los factores que han hecho posible su integración, evolución, alcances, así como las variables que han tenido que sortear los participantes al paso del tiempo

Es así que en esta columna comentaremos el caso de avicultura por contrato en el que participan actualmente productores de la Comarca Lagunera de Coahuila y Durango, pues resulta un buen ejemplo de integración mediante un esquema desarrollo de proveedores.

Los antecedentes del esquema se remontan a 1955 cuando Don Manuel Villegas Torres fundó la granja Trasgo con 30,000 aves de postura, bajo un concepto de calidad genética y estrictos controles sanitarios.

La alta calidad de sus productos permitió el crecimiento sostenido al incorporar más granjas, una planta incubadora y otra de alimentos balanceados. Para 1973 Trasgo se había convertido en el complejo avícola más grande de Latinoamérica dedicado a la producción de pollo.

Los buenos resultados de la empresa le permitieron establecer acuerdos comerciales con empresas avícolas con liderazgo mundial en el desarrollo de aves progenitoras y de comercialización con las que concretó coinversiones para la producción y procesamiento de carne de pollo, lo que favoreció el fortalecimiento de su posicionamiento en el mercado, que llevó a Trasgo realizar en 1987 un convenio con Tyson Foods, el mayor productor de pollo en el mundo, para deshuesar pierna proveniente de los Estados Unidos y transformarla en productos de valor agregado. En 1994 Tyson Foods consigue la mayoría accionaria para posteriormente en diciembre de 1997 Trasgo se convierte en Tyson de México.

De manera paralela a los acuerdos de inversión señalados y ante una iniciativa de FIRA, integrante de la banca de desarrollo que coordina la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, el Grupo Trasgo incursiona en alianzas con pequeños productores, formalizando en 1984 los primeros contratos de compra-venta de insumos y productos.

La operación inicial consistió en el otorgamiento de créditos de inversión y para capital de trabajo complementarios para la adquisición de 10 casetas en beneficio de 10 grupos ejidales, marcando con esto el comienzo de un programa de asociación no visto en la región.

Sin embargo, la operación presentaba los riesgos del mercado para los productores por ser una relación meramente comercial en la que se vendía a los productores el pollo de un día, alimentos, medicinas y vacunas necesarios para la crianza, comprometiéndose a adquirir el pollo engordado a precios de mercado. Con el tiempo esta alianza emigró a un esquema de asociación que le aseguraba al productor una utilidad por kilo de pollo producido en función de la rentabilidad promedio de la actividad y junto con esto se incorporó un fideicomiso denominado Fondo de Apoyo a Agrupaciones Ejidales y Pequeños propietarios Avícolas cuya función era el financiamiento, la organización y el seguimiento de la alianza.

En la segunda parte de este artículo continuaremos comentando aspectos relevantes del esquema, sus alcances y sus expectativas.

Armando Caldera Orozco, Abel Rojas Calderón y René Estrada Drouaillet son el residente estatal, especialista y promotor, respectivamente, en la Residencia Estatal de FIRA en Coahuila, sus correos son

acaldera@fira.gob.mx,

arojas@fira.gob.mx,

restrada@fira.gob.mx

La opinión aquí expresada es del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.