Dentro de la política pública, el diseño y la evaluación de programas juegan un papel importante. Si bien es cierto, los programas se enfocan en general a mejorar las condiciones de vida de los beneficiarios, éstos se diseñan y se enfocan en atención a la población objetivo de los diferentes sectores como:

• salud, social, ambiental, agropecuario, entre otros.

Ahora bien, dentro del sector agropecuario existen diversos programas de distintas dependencias gubernamentales que se dirigen a incrementar la productividad, fomentar la articulación a mercados, administración de riesgos, capacitación, asistencia técnica, entre otros.

Así entonces, uno de los programas de reciente diseño en el sector agropecuario es el MasAgro (Programa Modernización Sustentable de la Agricultura Tradicional), que por iniciativa del Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (Cimmyt) y del gobierno federal a través de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) se presentó el 5 de abril del 2011. Dicho programa tiene como principales objetivos:

• Incrementar la producción nacional de maíz entre 5 y 9 millones de toneladas en condiciones de temporal en un plazo de 10 años.

• Incrementar la producción nacional de trigo harinero en 350,000 toneladas durante el mismo plazo.

Cabe mencionar que la población objetivo de dicho programa se enfoca principalmente a productores de menor desarrollo, cuya agricultura es tradicional o de subsistencia, para tener impacto en el ingreso, el empleo y el arraigo en el medio rural.

La estrategia del programa es mejorar las prácticas agronómicas al incorporar la transferencia de tecnología (agricultura de conservación), la investigación y el trabajo en equipo de agricultores, extensionistas e investigadores en beneficio directo de productores que no tienen acceso a tecnologías modernas ni mercados funcionales.

A prácticamente un año de estar en operación y/o desarrollo de la iniciativa en diferentes regiones del país, se realizan ya actividades como parte de un proceso de evaluación de programas, tales como el desarrollo de un diagnóstico ex ante de la situación de los productores. Asimismo, se planea la determinación de una línea de base como paso previo a una evaluación de impacto.

Dada la información disponible, se espera que este programa tenga éxito al cumplir en su totalidad sus objetivos y metas establecidas. Para ello, será precisa una rigurosa evaluación de impacto, ojalá así sea.

*José Ramón Ojeda Ledesma es especialista de la Subdirección de Evaluación de Programas de FIRA. La opinión es del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA. ?jrojeda@fira.gob.mx