El día 3 de febrero del 2012, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, por su sigla en inglés) declaró finalizadas las condiciones de hambruna extrema en Somalia, una de las principales regiones del Cuerno de África afectadas por la emergencia alimentaria iniciada el año pasado.

De acuerdo con la información, el número de personas que necesitan ayuda humanitaria en Somalia pasó de 4 millones de personas a 2.34 millones en el último mes.

Al respecto, es importante identificar tres factores que permitieron este avance: la precipitación pluvial en la región, acciones humanitarias y la atención a problemas estructurales.

Es decir, en coordinación con agencias regionales y locales, gobierno y sociedad civil, la FAO implementó un integral paquete de apoyos en la región, que aunado a las lluvias favorables presentadas entre octubre y diciembre del 2011, permitieron aminorar los efectos de la crisis. Entre estas acciones se encuentran:

• Distribución de paquetes tecnológicos agrícolas (semillas, fertilizantes) que permitieron a los productores lograr una de las cosechas más abundantes en muchos años.

• Rehabilitación de 594 kilómetros de canales de irrigación e infraestructura hídrica.

• Habilitación de una red veterinaria, para la atención de 2.6 millones de cabezas de ganado en riesgo de contraer enfermedades e infecciones relacionadas con la sequía

• Aplicación de programas efectivo por trabajo y distribución de vales de alimentos. El efectivo permitió a las familias comprar alimentos localmente y estimular así la economía local, además de contribuir al restablecimiento de la infraestructura local para la actividad agrícola y pecuaria.

El impacto que han tenido éstas y otras acciones en la región es tangible. La intervención multidisciplinaria en la región ha permitido una reducción significativa en los precios de los cereales, ha aumentado el poder adquisitivo de las familias, ha repotenciado la productividad agrícola de la zona y, en general, ha disminuido el número de personas vulnerables en la región.

Si bien hay avances importantes en la región, la crisis no ha terminado. Se estima que todavía existen en la región del Cuerno de África 9.5 millones de personas en riesgo, comparable con los 13 millones de personas en riesgo en el clímax de la crisis.

Hay lecciones importantes por aprender. Nuestro país no es ajeno a situaciones de emergencia alimentaria o a fenómenos climáticos catastróficos.

La sequía que ha afectado gran parte de la producción agrícola en el norte del país, o la emergencia en la zona Tarahumara son claros ejemplos.

*José Renato Navarrete Pérez es especialista de la Subdirección de Investigación Económica. La opinión es del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA. jrnavarrete@fira.gob.mx