El futuro ya alcanzó a la relación comercial entre México y Estados Unidos. Viene un encontronazo entre los gobiernos de ambos países.

La manzana de la discordia es por la evolución del mercado de autos. En EU la apuesta es por la producción de autos eléctricos, hechos en Estados Unidos. En México, la brújula parece extraviada. El gobierno mexicano parece no ver que el mundo está cambiando y que la apuesta es por las energías limpias y en el caso específico de la industria automotriz es por el tránsito de la gasolina, a la electricidad.

Pero esa es la realidad, no sólo en Estados Unidos. También en Europa y otras partes del mundo. Y en EU el agravante es que la política gubernamental busca apoyar la producción de autos eléctricos, construidos en ese país.

En México el gobierno lopezobradorista está empecinado en la producción de su propia gasolina y dejar de exportar petróleo.  Aunque lo niega, la política nacional va en contra de las energías limpias y apuesta por las fósiles.

El objetivo, lo ha dicho abiertamente el Presidente de la República y lo refrendan los más altos funcionarios gubernamentales del sector de energía, es un modelo de refinación.

En EU, con notables ventajas energéticas en producción de petróleo y gas natural, ya vieron que lo que viene es la operación de autos con electricidad. En México, la industria automotriz venía desarrollándose con gran dinamismo. Con inversiones de distintos países, México escaló hasta los primeros lugares por su producción y exportación de autos.

Se convirtió en una de las fuentes más importantes de generación de divisas. Pero ese motor de la economía parece que comienza a “cascabalear”, por muchos factores externos, pero también internos.

La primera amenaza vino con el presidente Donald Trump y su política de Make America Great Again que se ha traducido al español como: Hagamos que EU sea grande otra vez. Que luego derivaría en una política todavía mucho más proteccionista, bajo el slogan de compra americano y contrata americano.

Vinieron también las presiones para que las plantas estadounidenses regresaran a ese país. Fue muy sonado el caso de la cancelación de la construcción de una planta de la Ford en la que invertiría 1,600 millones de dólares en San Luis Potosí.

Con la pandemia y la interrupción de la escasez de microchips, la situación se agravó. El panorama se ha vuelto más turbio con la interpretación de las reglas de origen en la industria automotriz del gobierno del presidente Joe Biden, que difiere a la de México y Canadá.

Y ahora con el plan de créditos fiscales del presidente estadunidense para la fabricación de autos eléctricos hechos en Estados Unidos. La propuesta respectiva la votará el próximo 13 de diciembre el Senado estadunidense. Es una amenaza muy fuerte para México.

El gobierno mexicano ya prendió los focos de alarma. La secretaria de Economía Tatiana Clouthier, advirtió que tomará todo tipo de represalias, incluyendo aranceles, si la propuesta que forma parte del Build Back Better Act of Biden es aprobada en el Congreso de ese país.

Incluso podría recurrir a otro proceso de consulta en el contexto del T-MEC que podría llevar a un panel de controversias. Los gobiernos de México y Canadá alegan que esa política estadunidense es discriminatoria y proteccionista.

Sin embargo, es parte de una política interna que tiene derecho a aplicar en su propio país el gobierno de ese país. Tal vez lo mejor sería que México busque integrarse al bloque norteamericano y cambie su perspectiva sobre las energías limpias y produzca más vehículos eléctricos para exportar a EU en lugar de enfrentarse a pleitos comerciales. ¿O no?. Veremos.

marcomaresg@gmail.com

Marco A. Mares

Periodista

Ricos y Poderosos

Ha trabajado ininterrumpidamente en periódicos, revistas, radio, televisión e internet, en los últimos 31 años se ha especializado en negocios, finanzas y economía. Es uno de los tres conductores del programa Alebrijes, Águila o Sol, programa especializado en temas económicos que se transmite por Foro TV.

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