Parece que ahora sí inició el principio del fin de la pesadilla en que se convirtió para México la masiva importación de autos usados, que permitió que de octubre del 2005 a noviembre del 2012 se introdujeran al país 6.5 millones de autos chatarra.

Esa cantidad de autos inservibles de Estados Unidos y Canadá que invadieron el territorio nacional equivale a 94.5% de las unidades nuevas que se comercializaron en México en el mismo periodo.

Es decir, en el último año de Vicente Fox y durante todo el sexenio de Felipe Calderón se permitió la importación de basura automotriz en un volumen equivalente al volumen de autos nuevos que se comerció en el mercado nacional.

Se dice fácil. Pero se trata, en realidad, de un entramado muy complejo de corrupción, en el que participaron y se beneficiaron -directa o indirectamente- gobernadores de algunas entidades de la República Mexicana, jueces, legisladores, agentes aduanales, intermediarios, coyotes y una cauda de personas que hicieron un negocio multimillonario.

Fue Fox el que inexplicablemente abrió la puerta de par en par para que se registrara la negativa importación masiva de autos chatarra.

Y con Calderón no se hizo absolutamente nada para cambiar las cosas.

Fox hizo el anuncio del nefasto decreto automotriz unas horas después de que se había comprometido con los integrantes de la industria a apoyarlos. Hizo exactamente lo contrario. El expresidente Calderón, por su parte, impulsó y alentó las inversiones de las armadoras en México, pero no hizo nada para cambiar el decreto que mantuvo abierta la puerta para la importación de autos inservibles.

Las protestas y propuestas de las organizaciones gremiales retumbaron todo ese tiempo en eco infinito e inatendible.

La Asociación Mexicana de la Industria Automotriz, encabezada por Eduardo Solís, y la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores, presidida por Guillermo Prieto, encabezaron el coro de voces que infructuosamente se manifestaron sin cesar.

Con el cambio de gobierno, parece que las cosas caminan por el sentido correcto.

El secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, ha dado muestras de pragmatismo y decisiones rápidas.

De entrada, desactivó el problema del decreto de importación con el que el gobierno calderonista pretendió tomar represalias en contra de Toyota por su oposición a la NOM 163 de eficiencia energética.

Guajardo tomó la decisión de dejar sin efecto los cambios que hubieran perjudicado exclusivamente a Toyota; y, con ello, la industria bajó las armas jurídicas y entraron en diálogo y negociación.

Por su parte, el secretario de Medio Ambiente, Juan José Guerra Abud, dio reversa a la NOM 163, que pretendía ser más papista que el Papa y aplicar en México normas mucho más estrictas que las que aplican nuestros principales socios comerciales.

Además, anunció que se iniciarán programas de revisión para los autos de importación y se evitará la entrada al país de autos que no cumplan con las normas ambientales que les exigen en Estados Unidos y Canadá.

Luego vino, la semana pasada, la decisión de ampliar un año más el decreto para regular la importación de autos usados. El decreto lo rubrican el presidente Enrique Peña Nieto, el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, y el secretario de Economía, Ildefonso Guajardo.

¿Qué significa esto? Significa que durante ese tiempo se tomarán las medidas necesarias para normalizar la importación de autos y que los que se importen deberán cumplir con los requisitos de condiciones físico-mecánicas, las normas ambientales y los trámites aduanales respectivos.

Además, durante este tiempo, se buscará llevar adelante la estrategia legal que hasta ahora ha permitido desmantelar los amparos que se interponen para vulnerar la eficacia de la regulación a la importación de autos usados.

Hay que recordar que muchos de los amparos concedidos por parte de jueces federales se concedieron en condiciones no muy claras e incluso varios de los jueces que los concedieron están suspendidos.

Hasta ahora, la Procuraduría Fiscal de la Federación, que encabeza Javier Laynez, ha logrado la sentencia definitiva en favor del gobierno federal en dos de los casos y todavía falta que se llegue a la última instancia en tres más.

La decisión de prorrogar el decreto de importación de autos al 2014 es que no se generen nuevos amparos y que se dé el tiempo necesario para concluir el combate jurídico en contra de los amparos para establecer un mecanismo definitivo que permita el comercio ordenado de los autos de importación.

Todo apunta a que ahora sí, las cosas van en el sentido correcto. México, entonces, podría comenzar a reactivar su mercado interno de autos. México ya es una potencia que fabrica y exporta. Necesita avanzar en la tarea de producir y vender en nuestro propio país.

CUENTOS VERAS

Era necesario y lo hizo. Petróleos Mexicanos salió a informar a la comunidad nacional e internacional de inversionistas que la paraestatal opera con normalidad y sin cambios en sus planes de inversión y financiamiento. El director corporativo de Finanzas, Mario Beauregard, dio la cara luego de que las autoridades policiales concluyeron las investigaciones del caso.

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