La propuesta de desarrollo sostenible de la Organización de Naciones Unidas centra sus esfuerzos en el cuidado de tres elementos: la población, el planeta y el desarrollo. Este tercio compone la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, sus 17 objetivos y sus 169 metas. 

La ISO 14001:2015 considera que el logro del equilibrio entre la sociedad, el medio ambiente y la economía, es esencial para satisfacer las necesidades presentes sin poner en riesgo a las generaciones futuras. Sentencia al respecto que, “el desarrollo sostenible se logra mediante el equilibrio de los tres pilares”.

La Organización Internacional de las Entidades Fiscalizadoras Superiores (INTOSAI) alineó su agenda de trabajo con las prioridades internacionales de desarrollo sostenible y, en esta materia, le otorgó un papel especial a las auditorías de desempeño consistente en la revisión de los programas gubernamentales clave que contribuyen a aspectos específicos de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (INTOSAI, 2017). 

En México, las auditorías de desempeño que tradicionalmente revisan eficacia, eficiencia y economía (3E), ahora deben abordar también para cada programa, proyecto o política gubernamentales, las tres plataformas: población, planeta y desarrollo, las cuales están entreveradas, existiendo componentes que contemplan más de un pilar.

En la vertiente de la población y su bienestar, se verifica que se desarrollen estudios de factibilidad social de los programas y proyectos de inversión. Se deben estimar los beneficios y costos sociales potenciales en su zona de influencia y el nivel de aceptación del programa o proyecto por la población beneficiaria. El fin es identificar la contribución al bienestar social que conllevará la puesta en marcha de los referidos proyectos. 

La segunda vertiente tiene que ver con el planeta y su cuidado. Se deben identificar los posibles impactos ambientales y las medidas de mitigación ambientales necesarias que aseguren la sustentabilidad y un ambiente sano. Se verifica que se cuente con estudios de prefactibilidad y factibilidad ambiental, con Manifestación del Impacto Ambiental (MIA) y los efectos de ésta, (externalidades negativas y positivas) en el Análisis Costo Beneficio (ACB) del programa o proyecto considerado. 

Finalmente, en el plano económico, se analiza la rentabilidad socioeconómica del programa o proyecto, así como su factibilidad técnica, ambiental y legal, en un contexto amplio de mitigación de riesgos-programa o riesgos-proyecto.

En materia de impacto urbano y territorial, se evalúan los efectos urbanos y regionales; la acreditación legal de la adquisición y posesión de terrenos, el cambio en el uso del suelo, los derechos de vía, y los elementos de transporte y conectividad.

La revisión tradicional lineal de eficacia, eficiencia y economía se convierte en multidimensional con la incorporación de los elementos sociales, ambientales y económicos. Este tipo de auditorías de desempeño exige el mayor cuidado y rigurosidad técnica, y se realiza en todo momento con una observancia escrupulosa de las mejores prácticas en la materia.

Finalmente, se revisa de manera transversal la gobernanza y control interno como elementos de gestión corporativa y de prevención del riesgo de corrupción.

Agustín Caso Raphael

Economista

Ensayos en Persuasión

Licenciado en Economía por el ITAM y Maestro por la Escuela del Servicio Exterior de Georgetown University, Washington D.C. Profesor Titular de Historia del Análisis Económico en el ITAM desde 1990. En 1976 recibió el Premio Nacional de Economía y su trabajo fue publicado por Editorial Limusa con el título Política Monetaria, Inflación y Crecimiento Económico: El Caso de México. En 2005 publicó el libro Migración y Repatriaciones y en 2010, Trotsky, Viaje hacia el Laberinto.

Por más de 45 años se ha desempeñado en la administración pública nacional e internacional. Inició su desarrollo profesional en el Banco de México. Ha ocupado puestos directivos en el Banamex, Pemex, el Instituto de Acción Urbana e Integración Social (AURIS), la Conasupo, y las Secretarías de Energía, Gobernación y Hacienda y el INEE. Actualmente es Auditor Especial de Desempeño de la Auditoría Superior de la Federación.