¡Que regrese Moreira! se ha escuchado decir –más en serio que en broma– entre los priístas que aspiran a una nominación a diputados federales, senadores o gobernadores para los comicios del 2012.

En las escasas semanas que lleva el abogado quintanarroense Pedro Joaquín Coldwell al frente del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del PRI, ha corrido con pésima suerte. Las candidaturas de unidad que ha tratado de concretar para las gubernaturas de Chiapas, Guanajuato, Morelos y Tabasco, han quedado atrapadas en una maraña de intereses personales y facciones locales, cuya prevalencia hace peligrar el proyecto nacional que encabeza Enrique Peña Nieto.

Más que por el desempeño de Coldwell, hace crisis el modelo de mediación entre los aspirantes. Es una negociación imposible.

Algunas veces han dicho que estas candidaturas de unidad son dedazos, (pero) no lo son , argumentó ayer el Presidente del CEN del PRI, son procesos de democracia consensual: se van construyendo estos acuerdos, no son imposiciones .

Hasta que haya acuerdo, habrá candidatos, complementó en respuesta a un par de preguntas sobre los resultados de las encuestas en Morelos y Tabasco, para definir a los candidatos priístas.

En Tabasco, la mesa de diálogo está por naufragar. El CEN había pactado con los cinco aspirantes a la candidatura el levantamiento de dos encuestas -por Demotecnia y Consulta Mitofsky, respectivamente- para el primer fin de semana del año.

La reunión en la cual se conocerían los resultados ocurrió el miércoles 11 y tuvo tintes cismáticos: las herramientas estadísticas no arrojaron a un ganador absoluto y los dos punteros -Luis Felipe Graham, exsecretario de Salud estatal, y Jesús Alí de la Torre, exalcalde de Villahermosa- reclamaron para sí el derecho de ser nominados.

Los jaloneos aún no terminan y dejaron un primer damnificado, el también exalcalde capitalino, Evaristo Hernández Cruz, quien además de separarse de la mesa de negociación, amagó con renunciar a su militancia partidista ante la burda imposición que trataba de fraguar el PRI.

La cúpula priísta trató de construir un arreglo que a nadie dejaba conforme: si Alí de la Torre quedaba como candidato a Gobernador, Graham era nominado al Senado de la República. O viceversa.

La nominación para la gubernatura no es el problema , revela una fuente familiarizada con las negociaciones, sino la disputa por el control del aparato partidista en la localidad y el cúmulo de candidaturas a diputados locales y alcaldes -la elección en Tabasco tendrá lugar dos meses después de la federal- que el presunto perdedor reclama como compensación .

Para ceder la candidatura al gobierno estatal -refirió-, Alí de la Torre pidió que le dieran potestades para poner a un candidato a Diputado federal, tres diputados locales y a la propuesta para la alcaldía de Villahermosa, además de encabezar la primera fórmula al Senado de la República.

Las negociaciones del CEN, sin embargo, dejarían sin efecto acuerdos previamente alcanzados por Humberto Moreira y el gobernador Andrés Granier Melo, quienes habían ofrecido al exsecretario de gobierno estatal, Humberto Mayans Canabal, figurar en el primer lugar de las candidaturas a la Cámara Alta, a cambio de que declinara sus aspiraciones por la gubernatura.

El fiel de la balanza es el gobernador Granier, ahora claramente proclive a la postulación de Graham, al que Coldwell hizo un atento (pero infructuoso) llamado a la mesura. Si no logramos un acuerdo que satisfaga a todos , le recriminó, corremos el riesgo de perder con el obradorismo .

¿Quién resultará agraviado? ¿El Gobernador, quien apela a su derecho, como jefe político de la plaza? ¿O los hermanos Benito y Salvador Neme Sastre, los enlaces del priísmo tabasqueño con el madracismo y Enrique Peña Nieto?

¿Dedazos insolentes o democracia consensual? Ante la falta de acuerdo entre las partes, el CEN asumiría decisión final y, por ende, los costos políticos de imposiciones, disfrazadas de acuerdos de unidad.

En Morelos y Tabasco, en las últimas horas, se perfilaban soluciones alternativas ( terceras vías , le llaman algunos) que si bien podrían destrabar los conflictos, generarían mayores apremios al dejar marginados a los grupos hegemónicos. Tales soluciones sorprenden por extremistas, pues tendrían como protagonistas a candidatos ciudadanos , de gran prestigio entre la sociedad y sólida imagen, pero sin nexos con las bases partidistas.

En el caso chiapaneco, ni siquiera atendió los reclamos de las bases y decidió franquear el paso al senador pevemista Manuel Velasco, quien será candidato de una coalición que también involucra al Partido Nueva Alianza. La senadora María Elena Orantes repudió la genuflexión de la cúpula priísta, a la que acusó de estar subordinada a los designios del grupo peñista.

Los acuerdos de cúpula que ofenden los principios del partido han establecido entregar las candidaturas de mi estado a representantes de otros partidos , externó en su carta de renuncia al PRI, aunque los dirigentes anuncien lo contrario, basta revisar el convenio de coalición PRI-Verde-Panal, lo cual la convierte en un argumento inequitativo. Sólo el tiempo dará la razón al argumento de coalición pactado en las cúpulas; lo cual divide el escenario democrático de los priístas y los chiapanecos .

Orantes López se declaró senadora independiente. Y podría ser la candidata de las izquierdas a la gubernatura de Chiapas.