Mitad del sexenio gubernamental en México y condiciones internacionales nada favorables. Ello es muy delicado para nuestro país si observamos que la pobreza representa 46% de la población y la pobreza extrema, 9.5 por ciento.

Durante la primera mitad del sexenio, el Producto Interno Bruto (PIB) mexicano se expandió en un promedio anual de 1.9%, mientras que con el presidente Felipe Calderón fue de 0.06%; con Vicente Fox, de 0.3%, y con Ernesto Zedillo, 2.4 por ciento. En todos los casos, niveles bajos.

El contexto internacional no es para el optimismo, a pesar de que la economía estadounidense ya vive una leve recuperación en su producción, empleo y con precios bajos. El nivel del PIB de Estados Unidos está todavía 10% debajo del observado en el 2007. En Europa es peor, con 20% menos.

A pesar de la recuperación estadounidense, las exportaciones mexicanas del 2015 decrecieron respecto del 2014, fundamentalmente las petroleras (-44 por ciento). Simultáneamente, las no petroleras sólo se elevaron 1 por ciento.

La revalorización del dólar le ha dado a las empresas norteamericanas la ventaja de importar más con menos dinero. Y para los países en la órbita del dólar como México ha significado devaluaciones y menores importaciones. Consecuentemente se han perdido sumas apreciables de reservas monetarias.

En el contexto global, además de la multipolaridad que es un hecho, todavía no se ha superado la crisis económica que ya tiene consecuencias geopolíticas. Una es el estancamiento de Europa, otras son la desaceleración de China y el desplome de los precios de las materias primas calculado en 80%, afectando a muchos países emergentes, más a Corea del Sur, Brasil y Malasia, además del deterioro del precio del petróleo, ahora a 30 dólares el barril, cuando hace dos años era de 100 dólares.

Políticamente, lo que causa horror es la nueva realidad de los países del Medio Oriente, con el conflicto entre chiitas y sunitas, desatado principalmente a raíz de la invasión de Estados Unidos a Afganistán e Irak, la ambigüedad estadounidense en Siria, el fracaso de la primavera árabe y la aparición del ISIS. La consecuencia patética es el sufrimiento de la población que se ve obligada a emigrar.

Dos luces que se han encendido en el escenario político mundial es la lucha contra el cambio climático, aceptada por 200 países, pero sobre todo por seis (Estados Unidos, China, Unión Europea, India, Rusia y Japón) que son responsables de 70% de las emisiones contaminantes de dióxido de carbono (CO2), principal agente del calentamiento global. Falta convertir las promesas en hechos.

Asimismo el acuerdo de varios países liderados por Estados Unidos con Irán en materia nuclear, lo que ha significado bajarle presión a los conflictos, además de sumar estrategias contra el ISIS, cuya conformación étnica sunita está en conflicto con Irán, esencialmente chiita.

Para este año, el PIB mundial se estima que crecerá 3.6% según el Fondo Monetario Internacional, frente a 3.1% el año pasado. Serán los países ricos los que marcarán el paso de la economía mundial, no exento de muchas incertidumbres.

América Latina se estima que crecerá en el 2016 a dos velocidades. Por un lado México, Colombia, Perú y Chile que tendrán un crecimiento de alrededor de 2.5%, menor a sus potencialidades. Por otro, los países del sur como Brasil, Venezuela y Argentina experimentarán grandes dificultades para salir del deterioro recesivo en que se encuentran.