Apesar que Chabelo llega al final de sus días, en el relevo en la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) permanecen los cuates. Luego de las pasarelas de los candidatos, pareciera que todo cambia para no cambiar; sociedad, académicos y periodistas, pueden quejarse todo lo que quieran, al final la decisión queda en los mismos métodos del Senado y del opaco mecanismo para integrar las ternas.

Comparecencias que no aportan nada, con proyectos raquíticos de los aspirantes, preguntas comunes con respuestas evasivas y predecibles.

Pareciera que los senadores están más preocupados por temas coyunturales que encierran posicionamientos partidistas que por el papel que la SCJN debe tener en el estado mexicano como máximo tribunal constitucional.

Las comparecencias se pueden resumir en las siguientes palabras:

Patricia Orea, del nervio a la mediocridad; Norma Piña, muy apenitas; Verónica Sánchez Valle, polémica sin aclarar; Álvaro Castro, evasivo y hermético; Alejandro Gómez Sánchez, en la defensa de su trabajo; Laynez, buen abogado, poca independencia.

En la terna masculina se ubicaron abogados de Estado , como lo señaló el consejero Jurídico de la Presidencia, Humberto Cervantes Castillejos, todos ellos estrechamente vinculados con el Poder Ejecutivo; la comparecencia favoreció ligeramente al magistrado Javier Laynez Potisek.

En la terna conformada por magistradas del Poder Judicial ronda en el ambiente la impresión que será declarada vacante; empero, si tuvieran que elegir, sería Sánchez Valle, quien fue la menos peor.

El debate en el Senado se concentró en el terreno de los derechos humanos, lo que resulta positivo, dado que se hacen esfuerzos para poner al país en el máximo de las libertades posibles, pero no se percibe una visión que dote eficacia a la justicia mexicana, que es lenta, engorrosa y poco confiable.

El proceso actual está barnizado por cuotas partidistas, lealtades políticas, abolladuras a la división de poderes y falta de visión sobre el tipo de Corte que se requiere.

En breve el Senado tendrá que decidir sobre la elegibilidad de los participantes; de rechazarse la terna integrada por juristas, las magistradas Carmen Alanis y Martha María del Carmen Hernández Álvarez, de mayor peso judicial, se encuentran listas para entrar al quite.

@ErosalesA