Qué tanto nos sirve el lugar 22 en acceso a los mercados, cuando llevamos un decenio trágico por la incapacidad de mejorar nuestras policías.

El siglo XXI es de Asia. Cada día aparecen nuevos indicios. Los países asiáticos se apoderaron del número uno y dos en el ranking de la competitividad, que elabora el IMD de Suiza. Singapur y Hong Kong han relegado a Estados Unidos al tercer lugar. Es la primera vez en 17 años, que los estadounidenses pierden el primero. No es casualidad, sino una tendencia: Asia va hacia arriba y Europa a la baja. Dinamarca, Finlandia y Holanda salieron del top ten y fueron remplazados por advenedizos como Malasia y Taiwán.

Estamos en un momento clave, dice el autor del estudio del IMD, Stephane Garelli. Por primera vez, los países emergentes crean un bloque económico que ha entrado en un círculo virtuoso que parece sostenible. Tienen dinero, materias primas, tecnología, marcas mundiales y una clase media creciente.

Lo más importante es que estos países necesitan cada vez menos de América del Norte, Europa o Japón. El 56% de las exportaciones de China en el 2009 se dirigió a otras naciones emergentes en vez de Europa o Estados Unidos.

La lista del IMD es la más importante del mundo en la evaluación de la competitividad. Mide 320 aspectos, que incluyen desempeño económico, eficiencia de gobierno, corrupción, infraestructura, innovación tecnológica y capital humano, entre otros. Singapur encabeza la lista, entre otras cosas porque está creciendo a una tasa de 13% anual. Los países europeos descienden porque aspiran a un crecimiento que estará en el rango de cero a 1 por ciento. Estos datos son más que una fotografía del momento: cuentan la película de lo que las regiones y lo que los países pueden hacer en materia de cambios estructurales.

Asia salió fortalecida de la crisis que comenzó en el 2008 porque sus principales economías hacen la tarea. China continúa con su racha de 30 años de crecimiento por encima de 8 por ciento. India pasó de una tasa máxima de 4% en los 90 a niveles superiores a 9% en esta década. Tiene una clase media de 300 millones de personas que crecen a 5% anual.

El destino de China será consolidarse como la gran factoría del mundo, dice Goldman Sachs en su famoso estudio sobre los BRIC. A India corresponderá el papel de la gran central de servicios del orbe. Si estos gigantes siguen creciendo al ritmo que llevan, tendrán un PIB más grande que el de Estados Unidos antes de que termine la primera mitad de este siglo. China lo conseguiría en el 2038 e India lo haría en el 2043.

¿Qué rol queda para México? La competitividad no sólo tiene que ver con mejorar el desempeño, dice Garelli, sino con el control de daños y la resiliencia a las fuerzas negativas. La clave de la supervivencia o caída de las naciones está en la calidad de la respuesta a los desafíos, afirmaba el historiador Arnold Toynbee. Tenemos grupos criminales de clase mundial y policías de tercera. En fiabilidad de los servicios policiacos, México ocupa el lugar 116 de 127, según el ranking del Global Enabling Trade Report , del WEF de Davos.

Así, vale la pena preguntarse qué tanto nos sirve tener el número 22 en la categoría de acceso a mercados, cuando llevamos un decenio trágico caracterizado por la incapacidad de mejorar nuestras policías. Challenge and response, ahí está la clave, decía el Arnold Toynbee . ¿Estamos teniendo la respuesta adecuada a los desafíos que se nos presentan?

lmgonzalez@eleconomista.com.mx