La esposa del presidente electo ha dejado claro que ni primera dama ni presidenta del DIF y está en todo su derecho. La duda está en el papel que quiere desempeñar, por ahora sus escasas apariciones públicas, particularmente en las redes sociales, han despertado algunas polémicas. La más reciente con el semanario Proceso. Para mi gusto, innecesarias.

En términos estrictamente legales se elige al presidente de la república; por lo tanto, eso de la pareja presidencial fue una mala ocurrencia de Vicente Fox.

La esposa del presidente no tiene obligaciones más allá de las de cualquier ciudadano. Por supuesto, si quiere emprender un trabajo social, es bienvenido; lo menos que puede hacer el gobierno es facilitarle los medios para su ejecución.

En lo que no debe haber duda es que el estado sí tiene una responsabilidad tanto con la esposa como con la familia del presidente en turno que va desde brindarles la seguridad suficiente y las facilidades para hacer más llevadera su vida por lo que dure el ejercicio.

En la Cumbre Mundial de Comunicación Política he presentado varias ponencias relacionadas con la influencia de la familia en quienes ostentan el poder, no solamente en el gobierno o la política sino también en otras esferas.

El tema da para todo, pero si hablamos de esposas de presidentes mexicanos tenemos desde la discreción de Paloma Cordero, Cecilia Occelli, Nilda Patricia Velasco o Margarita Zavala; la vocación de Amalia Solórzano o Eva Sámano; el protagonismo de María Esther Zuno y Marta Sahagún, los excesos de Carmen Romano; hasta el escándalo de la Casa Blanca protagonizado por Angélica Rivera, además de su debilidad por la prensa color de rosa.

El presidente de la república llega después de experiencias de todo tipo que le permiten afrontar las circunstancias que acompañan al cargo, la familia casi nunca recibe un trabajo de inmersión o de capacitación.

Por ejemplo, un exceso de su hija le costó el cargo a Humberto Benítez Treviño y una entrevista dio rienda suelta a la Casa Blanca de Angélica Rivera.

En campaña, la señora Gutiérrez Müller tuvo diferencias con el historiador Enrique Krauze y con el expresidente Felipe Calderón. Hace unos días en Twitter se sumó a las críticas contra una portada de la revista Proceso.

En cambio, fue por demás justificada su defensa ante las publicaciones sobre su hijo Jesús Ernesto, su frase-hashtag: #ConLosNiñosNo.

Para la familia López Obrador-Gutiérrez Müller, el reto del poder presidencial todavía no comienza y no serán los medios de comunicación el principal escollo.

Estoy convencido de que, hasta ahora, una de las fortalezas de López Obrador es su esposa Beatriz Gutiérrez Müller; el reto son los años por venir, los cambios que vienen con el poder son un verdadero desafío para los más estables, en particular para las familias.

La NFL, vaya papelazo

Perder la sede del partido Rams-Chiefs es de graves consecuencias para la imagen-país. En lo económico está por determinarse el monto; en lo turístico, la proyección que acompaña un acontecimiento de esta naturaleza, y en lo deportivo, un golpe para la afición. Sólo esperemos que no sea el principio del fin de grandes competencias, la Fórmula 1, por ejemplo.

[email protected]

Juan MaríaNaveja

Comunicador

Al Margen

Es analista, consultor y conferencista. Autor del libro Periodismo Radiofónico una Revisión Inconclusa, Editorial Porrúa y Coautor de Comunicación Política 2.1 modelo para armar, Editorial Etcétera.