La autosuficiencia alimentaria en arroz es uno de los principales retos de la agricultura mexicana. Es un sector en donde cada vez es más difícil sostener la superficie sembrada.

Con la información disponible, se sabe que en el 2006 se sembraron 73,825 hectáreas con arroz y se obtuvieron 337,250 toneladas.

En tanto, para el 2011 se sembraron 37,071 hectáreas y se cosecharon 174,694 toneladas. Esto es una caída de 48.2% en la producción en ese periodo.

En tanto, el consumo nacional aparente de arroz en el 2011 fue de 1.12 millones de toneladas. Así, la producción nacional representa solamente 15.6% del consumo. Es decir, la dependencia de las importaciones es de 84.4 por ciento.

Los principales estados productores son: Nayarit (20.7%), Veracruz (18.3%), Campeche (14.9%), Michoacán (14.6%), Colima (9.4%) y Morelos (8.6 por ciento).

El rendimiento promedio nacional en el 2011 fue de 5.09 toneladas por hectárea, pero la brecha entre el mejor y el peor es amplia.

Así, mientras el rendimiento medio en Morelos fue de 10.06 toneladas por hectárea, en Campeche fue de tan sólo 3.28 toneladas.

Por otro lado, los precios al mayoreo se han incrementado considerablemente. Por ejemplo, entre junio del 2006 y junio del 2012, el arroz Morelos pasó de 12,950 a 19,250 pesos la tonelada, mientras que el arroz pulido Sinaloa fue de 5,220 a 10,550 pesos la tonelada; es decir, aumentaron 48.7 y 102.0%, respectivamente.

Como se observa, el arroz Morelos tiene un sobreprecio por calidad arriba de 80% y el rendimiento medio de campo es el doble respecto del nacional, lo que sin duda es un nicho de oportunidad para incentivar la siembra en ese estado del país.

El proveedor de arroz para México es Estados Unidos. De acuerdo con el Departamento de Agricultura de ese país (USDA, por su sigla en inglés), su producción proyectada para este año es de 8.41 millones de toneladas, 24% menor que la cosecha del 2011.

Por lo anterior, no obstante que incrementan sus importaciones y reducen tanto las exportaciones como el consumo interno, los inventarios de este producto se ubicarían por debajo de los inventarios del 2011. Las proyecciones para el 2013 son de una producción similar a la de 2012, por lo que el inventario continuará a la baja.

Sin duda es un panorama complicado que impulsará los precios de este producto a la alza y quizás sea momento para retomar el impulso a este cultivo en México.

*J. Antonio Manríquez Núñez es especialista de la Subdirección de Evaluación Sectorial en FIRA. La opinión es responsabilidad del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA. ?

amanriquez@fira.gob.mx