Héctor Aguilar Camín publicó la novela Morir en el Golfo en 1987. En ella, El Negro, reconocido periodista y uno de los personajes centrales, dice: En 1975 me tocó cubrir parcialmente la campaña presidencial priísta que cada seis años baña al país con su ostentación tumultuosa y esperanzadora. Era la candidatura del Secretario de Hacienda, José López Portillo, y consistió, como las anteriores, desde Cárdenas en los años 30, en un profundo recorrido por la República, pueblo por pueblo, ciudad por ciudad, a remolque de una numerosa caravana de políticos locales, hijos predilectos, dirigentes y caciques, funcionarios, oradores... , y más adelante añade, ...el largo festejo de la información y dinero con que la nación inventa cada seis años a su Presidente en la campaña presidencial. Siete u ocho meses para amplificar voz y voluntad, rostro y gesto del candidato, su inocencia en el desastre precedente, su patriotismo en el arreglo que vendrá, su paso triunfal por cada pueblo, registrado en cada periódico, en cada emisora radial, en cada pantalla televisiva, hasta formar con la suma la gran efigie mayor, nuevamente mitológica, del Presidente de México .

En 1975 sólo hubo un candidato, José López Portillo, del PRI. Del momento descrito han pasado 37 años y en este tiempo han cambiado muchas cosas. El país autoritario y de un solo partido, que podía darse el lujo de organizar elecciones de candidato único, ha quedado atrás. El PRI tiene ya 12 años fuera de la Presidencia, que perdió después de 80 años en el poder.

La campaña de ahora ya no es de un año o seis meses, se reduce a sólo tres. En estos tiempos cada elección es competida y se requiere de un gran esfuerzo para ganarla.

Los candidatos y los medios de comunicación encontrarán en este texto de Aguilar Camín una guía de lo que ya no deben hacer.

La ciudadanía espera que en esta campaña, que arranca formalmente el viernes 30 de marzo, los candidatos no bañen al país con su ostentación tumultuosa y esperanzadora . Que tampoco organicen un remolque de una numerosa caravana de políticos locales, hijos predilectos, dirigentes y caciques, funcionarios, oradores... .

Se desea también que la campaña no sea sólo para amplificar voz y voluntad, rostro y gesto del candidato, su inocencia en el desastre precedente, su patriotismo en el arreglo que vendrá, su paso triunfal por cada pueblo... . Lo que quiere son ideas, proyectos y compromiso.

Las y los electores esperan que los medios de comunicación no actúen mecánicamente registrando en cada periódico, en cada emisora radial, en cada pantalla televisiva, hasta formar con la suma la gran efigie mayor, nuevamente mitológica, del Presidente de México . Lo que quieren es que cuestionen, que exijan y no se conviertan en caja de resonancia del discurso de los candidatos.

Twitter: @RubenAguilar