El gobernador de Jalisco, Aristóteles Sandoval Díaz, presentó su primer informe de gobierno en un evento donde se presumieron nuevas formas de rendición de cuentas, pero que en esencia se parecen más a los viejos rituales de entronización del poder Ejecutivo por encima de los otros poderes públicos.

Vale la pena detenerse en la forma de presentación del mensaje y el contenido del mismo. Antes de dar a conocer un mensaje a los invitados a Palacio de Gobierno, el gobernador Aristóteles Sandoval organizó una glosa ciudadana a la que se invitaron a empresarios (en primera fila), rectores universitarios, académicos, periodistas y el gabinete del mandatario priista.

Si bien es una forma novedosa al ejercicio de dar voz (por espacio de tres minutos) a doce académicos y representantes de la sociedad civil, para que el gobernador escuchara directamente sus comentarios, preguntas y críticas, esta glosa ciudadana dista mucho de ser una frescura democrática como aseveró uno de los empresarios que participaron en el ejercicio.

Más que un ejercicio democrático y horizontal, se trató de un ejercicio vertical de poder donde el mandatario en turno dio la oportunidad a ciudadanos que no son escuchados directamente por el poder, para que pudieran expresar sus comentarios.

No fue un intercambio entre iguales, como exigiría una democracia que respete su nombre, sino un ejercicio vertical propiciado por el mismo escenario con un gobernador sentado en el centro del escenario, peldaños más arriba del resto de los invitados, en una especie de silla de monarca.

Del contenido del mensaje extraigo dos elementos: la insistencia del actual gobernador priista en que hay cambios sustanciales respecto a los anteriores gobiernos priistas. Los yerros más evidentes de los gobernadores emanados del Partido Acción Nacional (PAN) parecen darle la razón a Aristóteles Sandoval de que se están haciendo cosas distintas y cosas mejores, por ejemplo en movilidad y en obras para abastecer de agua a distintas regiones del estado.

Pero en el fondo sostengo que hay más continuidades que rupturas entre el actual gobierno priista y los tres sexenios panistas: hay continuidad en políticas esenciales de un modelo económico orientado a atraer inversión privada (sobre todo foránea, pues la burguesía jalisciense ha sido debilitada por la apertura económica); en la contención salarial y en el control de la fuerza de trabajo; en las políticas de despojo para negocios mineros, forestales, turísticos o inmobiliarios; en una política ambiental que prefiere la inversión por encima del cuidado de la salud de las personas y del medio ambiente. Y hay continuidad en criminalizar a las protestas sociales, por más que ahora se diga que se les escucha.

Pero entusiasmado por sus propias cifras que dice haber cumplido nueve de cada diez compromisos, y encandilado por sus propias palabras de cambio, para el gobernador priista ya estamos encaminados en el tren del progreso , como si la mejora de la calidad de vida de los habitantes fuera cosa tan sencilla como subirse a una máquina sobre rieles.

El primer informe de Aristóteles Sandoval confirma que el PRI está de regreso al poder, con todo y sus viejas formas, por más que se presentan como novedosas formas de rendición de cuentas.

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@rmartinmar