Se acabó el 2014, un año donde hubo de todo, tal como es previsible en un mundo de marcados y crecientes contrastes que se ha vuelto cada día más pequeño gracias a la tecnología que borró fronteras y acortó distancias.

En el 2014 hubo desde juegos olímpicos de invierno en Rusia y la copa del mundo en Brasil hasta aviones desaparecidos, estrellados, una epidemia de ébola que sigue matando a miles y manifestaciones de jóvenes inconformes alrededor del mundo.

En Medio Oriente sigue siendo notable la tensión eterna entre Israel y Palestina, el conflicto imparable en Siria y las atrocidades cometidas por el Estado Islámico (ISIS) que sigue sembrando terror. En Asia conmovieron las desapariciones de los aviones de Malaysia Airlines y AirAsia, mientras Japón está a punto de estrenar nuevo tren de levitación magnética que viajará a 500 km/hora.

Varios países en África siguen bajo el flagelo del ébola, Marruecos sufrió inundaciones severas, Kenia un ataque por parte del grupo islamista Al-Shabab y Madagascar un brote de peste bubónica.

En Europa la amenaza de Rusia sigue latente a partir del conflicto creciente con Ucrania. Alemania sigue liderando el rescate económico de la Unión Europea y España tuvo cambio de rey, mientras Cataluña y Escocia empujaban por separarse. Finalmente, el referéndum en Escocia (55.3% en contra y 44.7% en favor) dejó claro que Reino Unido no se desintegra.

El anuncio de Obama sobre un nuevo episodio en las relaciones con Cuba, las elecciones intermedias que devolvieron el control de las dos cámaras a los republicanos, la recuperación económica y la revolución energética en Estados Unidos han dado mucho de que hablar y tendrán enorme repercusión global.

A todo esto, México no se quedó atrás en vivir momentos muy intensos, y vaya que hemos tenido turbulencias. La aprobación de las reformas dominó la opinión pública la primera mitad el año y Ayotzinapa opacó la segunda mitad.

Si algo está claro en todo esto es que el futuro no está definido. Son demasiados los eventos sucediendo simultáneamente como para atreverse a predecir con exactitud lo que puede o no suceder en los próximos meses. ¿Aprendimos algo? Espero que sí. Vale la pena tomar en cuenta los éxitos y fracasos, quedarnos con lo mejor del año y tomar decisiones más acertadas. Cada quien es libre de sacar sus conclusiones. Que el 2015 sea mucho mejor en todo. ¡Feliz año!

@armando_regil