Apple criticando Flash (de Adobe) y Adobe, criticando a Apple. Una pelea para muchos totalmente inútil. Para mí una lucha de egos que podría cambiar la forma en que consumimos contenidos en Internet.

Todo comenzó en enero de este año, cuando Apple presentara el iPad. El dispositivo aunque se calificó como extraordinario fue criticado por no ser compatible con la tecnología Flash.

No es cualquier cosa. Sobre Flash corren casi todos los anuncios web, los archivos multimedia y la mayoría de los contenidos interactivos. La prueba del dominio de su uso es que los 1,000 millones de videos que circulan por YouTube, corren sobre dicha tecnología.

Cuando se le preguntó a Apple porque había olvidado incluirla en el iPad, Steve Jobs se limitó a decir: es tan obsoleta como los diskettes de 3.5 pulgadas .

No contento con ello, catalogó a Flash como una tecnología cerrada y defectuosa, a la que culpa de todos los errores que han presentado las computadoras Mac y a la que atañe que en sus productos, la batería dure poco y se caliente demasiado.

Sus acusaciones están contenidas en una carta que puede consultarse en su página web.

Como es de suponerse, Adobe ya ha espondido, criticando cómo Apple atenta contra la innovación tecnológica, pues obliga a sus desarrolladores a crear aplicaciones que sólo son compatibles con sus productos.

En su blog corporativo, cerró el tema con el título Moving Foward (una frase que alude a Dejar atrás el tema y mirar hacia adelante ) y anunció que oficialmente dejaría de crear productos para el iPhone y el iPad.

Más allá del ego

No es sólo una guerra de declaraciones. La historia ha comprobado que en el mundo de la tecnología y de Internet, quien gana es quien sabe pegar primero (o más duro).

¿Recuerda las videocaseteras Beta? Desaparecieron ante una guerra de declaraciones con el VHS. A la fecha, las crónicas aseguran que JVS (fabricante del VHS) ganó la batalla por la dureza de sus críticas a Sony (fabricante del Beta) y no precisamente por la calidad de su formato.

Algo similar pasó entre el Blu-ray y el HD-DVD. El disco láser frente al CD. El Internet Explorer frente a Nescape. Intel vs AMD. Y hasta la PC vs la Mac.

La lista es infinita. Nada que no sepamos: Los dispositivos que consumimos y las tecnologías que usamos están más condicionadas por intereses comerciales, batallas mediáticas y millones de dólares destinados al desprestigio del enemigo, que por la calidad o la opinión de los usuarios.

¿Terminaremos usando tecnología de Apple para ver videos en Internet, cortos de películas y efectos multimedia? ¿O ganará Flash y sus aliados? Ojalá que ninguno.

En el momento en que empecemos a tomar partido en uno u otro bando, quizás estemos atentando contra lo más preciado de la tecnología y el Internet: la tolerancia comercial, la diversidad ideológica (y técnica) y hasta la sana competencia.

nacosta@eleconomista.com.mx