Hoy describo la situación del COVID19 y mañana estará desactualizada. Una pandemia se mide por su gravedad (número de muertes) y por la velocidad con la que se propagan en la sociedad los casos graves. El fin de semana se registraron en el mundo 6,615 muertes; dos muertes por minuto. Aunque 78% de las defunciones que sucedieron el fin de semana fueron en 5 países, eso no deja de alarmar al resto de los habitantes del planeta.

Viva donde viva, la gente está temerosa que eso llegue al lugar donde habita. Una enfermedad que mata es una enfermedad que a cualquiera le da miedo contraer, pero el temor se agrava cuando la desinformación alrededor de la enfermedad prevalece. No sabemos si lo que tenemos nos alcanza, porque no sabemos cuánto va a durar esta pesadilla. Escuchaba el sábado a un periodista preguntar, ¿Cuántos muertos espera que habrá, deme una cifra para dar certidumbre? Aunque no lo puedo asegurar, me inclino a pensar que el periodista le importaba menos la cifra, que la certidumbre alrededor del futuro de la pandemia en México.

Está bien que todos los días nos enteremos del número de casos y muertos, o en qué parte del mundo fueron y qué país tiene más o cuál tiene menos. Pero a esos datos hay que agregarle valor e inteligencia. Información es traducir esos datos y ponerlo en el contexto de lo que están representando de la realidad. No es sencillo manejar escenarios a futuro, pero hacerlo, permite transmitir certidumbre a la audiencia. La certidumbre por lo que pasó y/o por lo que esta pasando ahora, ayuda, pero la certidumbre de lo que está por venir es fundamental. Si hoy son 20 muertes, y no hacemos nada ¿Cuántas habrá en un mes? Si hacemos lo que usted dice ¿Cuántas serán en 4 semanas? Si nos alcanza con lo que tiene el sistema de salud, ¿Cuántos habrá para mayo?, si no nos alcanza ¿cuántas espera que habrá? Y así podemos seguir y seguir con escenarios sobre los cuales se va construyendo la información que se necesita para tomar decisiones. Esas decisiones invaden cada una de las esferas de la vida, pero para los que asignan los recursos que afectan a la población, tomar decisiones es su mayor responsabilidad. Por supuesto que nadie puede responder todas estas preguntas con precisión, pero no se está pidiendo que se hagan, como tampoco que se inventen números. Lo que el público en general necesita es mayor certidumbre de lo que se está haciendo y cómo eso afecta lo que está por venir.

Por eso considero que no se necesita ser epidemiólogo para ver que a Corea del Sur le va mejor pues hizo detección a tiempo, o que en otros lugares tomaron medidas para disminuir la movilidad social antes de pasar a la fase 2. Lo que más bien parece es que se usa mucha terminología que ayuda poco a mejorar la certidumbre. Está bien que se explique que es periodo de latencia, canal endémico, tasa de ataque, inmunidad de rebaño, etc. Pero como dice Roberto Fisk, “Junto con la infección del coronavirus ha llegado la infección del lenguaje. El Covid-19 pasará; la otra enfermedad podría ser más permanente”. También cuidemos más la forma en la que nos estamos comunicando.

Cuando se agrega valor a los datos se genera información y las decisiones que se toman al menos cuentan con una justificación racional basada en el conocimiento y la experiencia. El 24 de marzo la Casa Blanca anunció que se reabriría el país después de semana santa. Un día después se hizo pública una herramienta que analiza la información de los Estados Unidos sobre la pandemia del COVID19 por estados. En ella se mostraba el número de defunciones que aumentaría cada día en cada uno de los 50 estados y cuáles serían los problemas que cada estado enfrentaría en términos de camas de hospital y camas de terapia intensiva; cuáles fueron las medidas de distancia física y cuándo empezaron en cada estado. En la herramienta se hace una predicción del día pico de la epidemia, de su duración y del número de muertos que se esperaba para agosto de 2020 en EUA. Es importante resaltar que la herramienta predice que el pico de la epidemia en el país es el 15 de abril, durante la semana de pascua. El día de ayer la Casa Blanca anunció que las medidas de distancia física se extienden hasta finales de mes. En una semana y con la suficiente evidencia, los asesores Anthony Fauci y Deborah Birx convencieron a la máxima autoridad de ese país que era mejor alargar dos semanas de la fecha anunciada y después volver a revisar las medidas.

La lección radica en usar datos y transformarlo en información para que, usando el conocimiento y experiencia, la información sea empleada en las decisiones de política del más alto nivel. Como dijo el caricaturista El Roto “una buena información es el mejor desinfectante”.

*El autor es profesor de la Universidad de Washington

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