La canciller alemana emerge como una defensora del multilateralismo y la cooperación.

El liderazgo de Angela Merkel, canciller de Alemania, es reconocido y respetado en la Unión Europea, Estados Unidos, Rusia y China, países relevantes por su protagonismo global.

A partir de la abdicación del liderazgo de Estados Unidos con su neoproteccionismo comercial y la renuncia a enfrentarse con políticas coordinadas al cambio climático, olvidarse de los refugiados, de la democracia liberal y de una visión cosmopolita, Angela Merkel emergió como defensora del multilateralismo y la cooperación, en el contexto de una ética responsable.

En un mundo globalizado e interdependiente, la advertencia de Merkel a los que pretenden asumir una política aislacionista, de suyo imposible y demagógica porque simula la defensa de los intereses nacionales, les recordó: Quien lleva las orejeras nacionales puestas y no tiene ojos para ver el mundo que le rodea, estoy convencida de que termina alejado en un limbo . Previamente, en marzo de este año definió las líneas de la Unión Europea en los siguientes términos: Queremos mercados libres, abiertos, justos, pero no queremos construir ninguna barrera .

Al paralelo, el nuevo presidente de Francia, Emmanuel Macron, se sumó al liderazgo de Merkel haciendo un dúo europeísta, con respuestas rápidas a las declaraciones de Donald Trump.

Para empezar, se dirigió a la audiencia norteamericana y mundial con una definición alternativa, invitando a científicos e ingenieros estadounidenses a emigrar a Francia y con un eslogan anti-Trump: Make the planet great again que es el contrapunto del mensaje de Trump con el que llegó a la Casa Blanca: Make America Great Again .

Merkel y Macron resumen la batalla política actual en favor de la nación y del mundo, con un liderazgo global, concentrado en sumar posiciones positivas, en proponer respuestas a las amenazas regresionistas y considerar la evidente simpatía de Trump con los enemigos de la democracia y de los derechos humanos.

Por lo pronto, líderes como Merkel y Macron, además de otros no menos importantes, ya consideran que con Trump no se puede contar y, además, que probablemente deje la Casa Blanca, ante la investigación de la trama rusa que ahora está muy cerca de sus colaboradores más próximos.

Hay poderes muy diferenciados y un orden mundial muy difícil. Estados Unidos tiene símbolos de poder e influencia como son el Pentágono, Wall Street, Silicon Valley y Hollywood. Europa tendrá que empujar, al igual que los países asiáticos, para enfrentarse al futuro del trabajo, las migraciones, la debilidad tecnocracia que todavía no diseña una nueva ortodoxia y, sobre todo, al populismo que es la calle que se opone a todo.

Hoy Alemania tiene una economía fuerte, con pleno empleo, tasas de interés negativas y un importante superávit comercial. Y ello en gran medida se debe a Angela Merkel, una mujer que creció en el lado equivocado de la cortina de Hierro, pero que tiene eficacia gubernamental y visión global.