Hay consenso en indicar que la región vive buenos momentos y que éstos pueden extenderse y consolidarse si se actúa con prudencia y en la dirección correcta. El indicador más evidente del éxito es el del crecimiento del PIB, que en el 2010 fue de 6.1%; se espera que sea de 4.7% en el 2011 y de 4.2% en el 2012.

El flujo de capital externo se situó en 220,000 millones de dólares en el 2010, un crecimiento de 53 %, cuatro veces más que el déficit de la cuenta corriente, para convertirse en el segundo mejor año en la historia, sólo detrás del 2007, cuando la suma fue de 233,000 millones de dólares.

En el sector de las materas primas, entre el 2010 y el 2015 llegarán inversiones por más de 150,000 millones de dólares. Las exportaciones de materias primas dominan la economía de Ecuador (78%), Perú (75%), Chile (60%) y Argentina (55%); el caso de Venezuela lo representa todo (90 por ciento).

Las exportaciones en materias primas para el periodo 2003-2009 tuvo un promedio regional de 4.1% y representó una cantidad menor en las economías más grandes de la región. En el caso de Brasil, de 3.6% del PIB y en el de México sólo 1.3 por ciento.

Las materias primas de la región seguirán siendo altamente demandadas, sobre todo por China e India, que continuarán creciendo a ritmos elevados. Hay que tener en cuenta, con todo, que un día el crecimiento de la región a partir de la gran demanda exógena se reducirá o incluso podría terminar.

La región está frente al riesgo de la enfermedad holandesa, término que utilizan los economistas para explicar la relación entre el aumento de la explotación de los recursos naturales y la caída de la producción en el sector industrial. El aumento de los ingresos procedentes de las materias primas lleva a la apreciación de la divisa, lo que reduce el atractivo de los otros productos nacionales al hacerlos menos atractivos en términos de precio.

Este boom sólo tendrá éxito si los ingresos obtenidos por las exportaciones se canalizan como capital semilla (Venture Capital), para invertir en proyectos de innovación que diversifiquen sus áreas productivas para no depender sólo de las materias primas. Un buen ejemplo es lo hecho por Noruega, pero no Venezuela. En un caso los ingresos derivados del petróleo han sido capital de inversión y en otro sólo gasto.

Los especialistas destacan que en este momento en la región confluyen condiciones internas de sólido crecimiento, saneamiento de las cuentas públicas, condiciones externas de gran liquidez y fuerte demanda de materias primas que obligan a la región, como lo plantea el FMI, a manejar con tino la abundancia para evitar el colapso , porque si no se sabe manejar la abundancia las economías también pueden morir de éxito.