La actual política internacional de EU recuerda a John Foster Dulles, un importante secretario de Estado de EU en un tramo de la Guerra Fría. Es famosa su frase: “Estados Unidos no tiene amigos, tiene intereses”. Fue el horror de las complejidades vividas en las relaciones internacionales.

Después de Foster Dulles, vino por fortuna un relativo deshielo que fue largo y coexistieron las líneas suaves y duras en la política norteamericana. Pero a partir del 11-S el gobierno dejó de prestar atención a sus problemas internos y careció de una visión amplia de los problemas del mundo

Se inició una etapa de inestabilidad y de incertidumbre permanente en el trato entre naciones.

EU es fuerza dominante en tecnología, innovación, productividad y utilidades. Pero ya se dieron cuenta de que hay países que los están alcanzando.

También tienen más cuidado. EU evitó invadir Venezuela, contrario a lo que sugería a Trump su consejero de Seguridad Nacional. Trump dijo: “John Bolton no se midió” y éste fue despedido. Bolton fue uno de los promotores de la invasión en Irak y quiso hacer lo mismo con Venezuela.

Pero la decisión de Trump no fue inocente. Tanto Rusia como China apoyan a Maduro. Venezuela, por ejemplo, tiene una deuda con China de 47,000 millones de dólares.

Brasil, la economía más importante de Latinoamérica, arde con los incendios en la Amazonia y con su clase gobernante enredada en el nepotismo y arbitrariedades. Todo ello significa descuidar la legitimidad de gestión.

Hace unos días, un total de 230 fondos de inversión internacionales que manejan en su conjunto 16 billones de dólares (nueve veces más el PIB de Brasil) elevaron la presión para que el gobierno de Bolsonaro en Brasil y Evo Morales en Bolivia ofrezcan medidas efectivas para proteger la selva amazónica. En la reciente reunión sobre cambio climático en la ONU, Bolsonaro era un apestado. António Guterres, secretario general de la ONU, dijo: “Los líderes deben traer planes para el clima, no discursos (...) No se negocia con la naturaleza”.

La posición de Trump con México es una política para fastidiar al vecino. Todas sus iniciativas y amenazas descansan en sus propias perspectivas electorales. El muro, la intención de poner aranceles si no se aceptan sus deseos, es lo que lo define.

Argentina vive una difícil crisis económica, Colombia padece la vecindad con Venezuela, Cuba tiene un futuro incierto, hay narcotráfico desde Bolivia hasta México. Ante ello, tenemos el éxito de Chile, la estabilidad y crecimiento económico de Costa Rica, el avance social de Uruguay, el crecimiento económico notable de Panamá.

El conjunto latinoamericano tiene la siguiente caracterización: 1) Una baja productividad. Durante los últimos 20 años sólo registró un aumento de 1.6% frente a 3% en países como Corea del Sur, Turquía y Polonia. 2) La desigualdad hace de América Latina la región mas injusta, 20% más rico capta en promedio 47% del ingreso total. 3) La informalidad en el empleo afecta a 55% de sus trabajadores, 140 millones de personas. 4) La falta de inversiones en infraestructura, una media de 2.5% del PIB frente a 7% en los países asiáticos.

Con estas condiciones el reto es enorme en educación, seguridad, infraestructura, integración regional, fortalecimiento institucional y políticas de desarrollo productivo.

Con las tendencias recesivas de la economía mundial, la guerra comercial, tecnológica y de divisas entre EU y China es previsible que se afecte a América Latina, por lo que es necesario diseñar políticas defensivas.

Sergio Mota Marín

Economista

Economía y Sociedad

Escritor y licenciado en economía, egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México. De 1984 a 1990 fue embajador de México ante el Reino de Dinamarca, donde se le condecoró con la orden Dannebrog.