América Latina no es un continente pobre sino empobrecido. Muchos gobiernos perversos han visto en la pobreza y la ignorancia sus mejores armas para controlar y manipular a millones que nunca han tenido la posibilidad de experimentar la libertad, pues su condición marginada les impide elegir ya que no tienen alternativas.

El fracaso de la mayoría de los países para combatir y erradicar la desigualdad generó las condiciones para que el resentimiento encontrara en el socialismo su mejor aliado. La imposibilidad de entender cómo funciona el sistema más fracasado y perverso ha aumentado su número de simpatizantes, quienes, deslumbrados por la demagogia, las falsas promesas y las mentiras de un espejismo perverso, han caído en la trampa de un mal que hoy se multiplica. 

No existen las casualidades. La decisión de la OEA de invocar el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca para contrarrestar la amenaza que representa la dictadura en Venezuela alborotó el avispero de los socialistas latinoamericanos, pues puso los reflectores sobre la relación que existe entre la izquierda radical y el narcotráfico. Ejemplo de lo que ocurre en varios países del continente. 

Primero fue Perú, el 30 de septiembre, cuando se desató la crisis que llevó al cierre del Congreso. Siguió Ecuador, el 8 de octubre, cuando iniciaron las protestas violentas que llevaron al presidente Moreno a declarar estado de sitio. El 18 de octubre le tocó a Honduras con más protestas violentas alentadas por la izquierda contra el gobierno del presidente Hernández. 

Después fue Chile, el 18 de octubre, cuando iniciaron la ola de protestas violentas, vandalismo y caos que llevaron al presidente Piñera a declarar estado de emergencia. El intento de fraude electoral de Evo Morales desató la furia de los bolivianos y derivó en su exilio en México, desafortunadamente para nuestro país.

Los últimos episodios de violencia provocados por la izquierda radical y el narcotráfico suceden en Colombia en un intento por desestabilizar al gobierno del presidente Duque. Todo indica que el siguiente país en sufrir esta ola de violencia será Brasil, en donde los enemigos del presidente Bolsonaro se radicalizan mientras Lula celebra su salida de prisión. Todo esto sin contar que México y Argentina ya cayeron en esta trampa mortal con la elección de AMLO y Alberto Fernández. 

¿Casualidad? Ninguna. México está jugando y jugará un papel cada día más importante en esta estrategia hemisférica para reconfigurar el mapa político de América Latina. Por eso se creó el Grupo de Puebla donde hoy se aglutinan los socialistas que han fomentado toda esta maldad a través del Foro de São Paulo. Estamos advertidos, estas fuerzas perversas buscarán desestabilizar cada país atentando una y otra vez contra la vida, la dignidad, la familia y la libertad. 

Más allá de las implicaciones sociales, económicas y políticas de todo esto que vemos sólo en la superficie, en realidad América Latina está librando una batalla espiritual. Todo lo que atente contra la vida, la dignidad de la persona, la familia y la libertad, es en esencia malo para cualquier ser humano y para cualquier sociedad.

Entendiendo la dimensión de esta batalla, el continente cuyas raíces se sostienen en la fe cristiana, debe volver los ojos a su propia esencia, a Dios; ahí donde radica su verdadera fortaleza y su única posibilidad de triunfar. Santa María de Guadalupe, reina de México y emperatriz de América, salva nuestra patria, nuestro continente y aumenta nuestra fe. 

Twitter: @armando_regil 

Armando Regil Velasco

Licenciado en Negocios Internacionales

Ágora 2.0

Licenciado en Negocios Internacionales graduado con mención honorífica por el Tec de Monterrey. Estudió Economía y Políticas Públicas en Georgetown University. Cuenta con diversos diplomados de institutos como: la University of International Business and Economics de Beijing.