Un tema importante en este momento son las asociaciones entre Boeing-Embraer y Airbus-Bombardier. Todo empezó cuando, recién estrenado el mandato de Trump en Estados Unidos, unilateralmente lanzó la amenaza de imponer aranceles de 300% a la compra de aviones Bombardier Serie C que la canadiense estaba por cerrar con Delta. Un arancel de este tamaño le quita las ganas a cualquiera.

No obstante, el fondo es interesante. La apuesta de Trump era por mantener los empleos en los Estados Unidos, lo cual fue subsanado para Bombardier en el momento en que la europea Airbus, que posee una planta armadora en Alabama, anunció que haría una joint-venture con Bombardier para la Serie C, avión que hoy se denomina A-220 y que ha tenido un gran éxito en el mercado.

Ante el anuncio, Boeing, que carece de una oferta de aviones más pequeños del tipo Serie C de Bombardier, volteó hacia América Latina y vio en Embraer, la constructora brasileña de aviones regionales, la solución a este problema.

hoy en día, la alianza entre Boeing y Embraer se da cuando ambas compañías no están en su mejor momento, pero ellas saben perfectamente que el futuro es prometedor. Por lo pronto, ambas empresas se están asociando en dos proyectos: el negocio de la aviación comercial, del cual Boeing compraría 80% de la brasileña y 49% del negocio de defensa, conocido como KCV-390 o C-390 Millennium, un buque cisterna que tiene buenas perspectivas.

A fines de enero, se firmó la aprobación de la agencia reguladora brasileña y como ya se tienen aprobaciones de nueve agencias reguladoras del mundo, sólo falta la de la Unión Europea, que se ve difícil que se le niegue, porque ello atraería más represalias de las que de por sí ha impuesto la administración de Trump a los aviones europeos, con motivo de la resolución de la OMC sobre los subsidios que Airbus habría otorgado a algunos de sus modelos.

Mientras tanto, Airbus aumentó su apuesta por tener el control total del A-220 y acaba de cerrar el acuerdo con el gobierno de Quebec para que éste se quede con 25% de las acciones y el fabricante europeo con 75%, con lo cual Bombardier se queda fuera. Incluso, Airbus se quedará también con las capacidades de producción del A-230, con lo cual va a completar su oferta de aviones que estaba centrada más en los de medio y largo alcance que en los de corto y mediano.

La consolidación de la oferta se pone, pues, muy interesante. Estas alianzas están consolidando el mercado de aviones comerciales, pero como en el caso de la primera alianza que mencionamos, se extiende a los rubros privado y militar.

Mientras tanto, los fabricantes rusos y chinos no parecen descollar mucho. El Sukhoi se ha quedado con Aeroflot como único cliente, después de que Interjet ha ido deshaciéndose de sus aeronaves rusas y la crisis del coronavirus parece no darle tregua a China, que verá retrasado su programa del C-919 de COMAC. Aunque, desde luego, no hay que descartar que muy pronto se pongan al día.

Lo oí en 123.45: Después de un anuncio en contrario, se confirma que está vigente la orden de aprehensión contra Gastón Azcárraga.