Uno de los ejemplos más claros sobre lo caprichoso y desconcertante de la clase política en el poder ha brotado en territorio tlaxcalteca, donde los vientos de la ambición política han disipado las líneas ideológicas y convertido a los votantes en meros espectadores de un intercambio de canonjías.

Esta historia comenzó a escribirse a mediados del año pasado. Los aspirantes a la candidatura tricolor ni se movían, en espera de instrucciones de la presidenta nacional del PRI, Beatriz Paredes Rangel, exgobernadora de la entidad.

En diciembre, la alcaldesa de la capital, Lorena Cuéllar, decidió irse por la libre y solicitó licencia al cargo. Quiso, con esa acción, forzar a la dirigencia de su partido a convocar a una consulta interna. En las urnas –de acuerdo con esa lógica– se definiría al candidato.

Cuéllar retaba así a Mariano González Zarur, exsenador de la República, quien hace seis años fue el candidato, pero perdió ante el panista Héctor Ortiz Ortiz. Las encuestas le otorgaban una ligera ventaja, sin que fuera contundente. Pero la alcaldesa no quería ceder.

Entonces ocurrió algo imprevisto. González Zarur comenzó a negociar con el PRD. Si el PRI no lo hacía candidato, aceptaría la nominación de los partidos de izquierda. Entonces intervino la Presidenta del PRI y convenció a Cuéllar para que se quitara del camino.

El PRD no pudo retener a González Zarur y definió entonces que su abanderada sería la senadora con licencia Minerva Hernández Ramos, mientras que el PAN postularía a la diputada Adriana Dávila Fernández, quien tampoco era la primera opción dentro de su partido (el Gobernador quería nominar al diputado federal Julián Velásquez Llorente), pero tenía la cualidad de ser la calderonista número uno en Tlaxcala.

Esa tríada, además de Rosalía Peredo, candidata del Partido Socialista, aparecerá en las boletas. Pero, en los hechos, hay alianzas de facto que se tejen y destejen con una velocidad impresionante.

Así pues, el priísta González Zarur inició la contienda con el decidido respaldo del grupo político exgobernador perredista Alfonso Sánchez Anaya –senador de la República, cercanísimo a Andrés Manuel López Obrador– y tal pacto se reflejó de inmediato en las encuestas.

La panista Dávila supo capitalizar el apocamiento de la perredista Hernández y la mandó hasta el tercer lugar de las preferencias. A un mes de los comicios, sin embargo, ninguna estaría en condiciones de desbancar al priísta del primer lugar.

Al menos eso es lo que creen las cúpulas partidistas. La señal más notoria provino del presidente de la mesa directiva del Senado de la República, Carlos Navarrete Ruiz, quien llamó a las candidatas a sumar fuerzas, con la mira puesta en el objetivo superior: que el PRI no regrese al poder en el antiguo señorío de Xicoténcatl.

Es por el bien de los tlaxcaltecas , dijo Navarrete, número 2 de la corriente chuchista. Llevada al extremo, su propuesta implicaría que Adriana Dávila declinara en favor de Minerva Hernández. Integrantes del CEN blanquiazul, consultados al respecto, no sólo rechazaron tal posibilidad, sino que insistieron en que la exdiputada tiene la mejor campaña y cuenta con la estructura electoral que armó el gobernador Ortiz Ortiz hace seis años.

Si las encuestas definieran, tendría que ser la perredista quien declinara por la panista. En tanto, el priísta Mariano González Zarur se ha manifestado sin preocupaciones por la eventual alianza de facto –ya es imposible modificar el registro de las fórmulas ante la autoridad electoral.

Sin embargo, lo que realmente definirá el curso de esta contienda son las candidaturas a presidentes municipales. El PRI, por ejemplo, cerró la puerta a Víctor Hugo Cahuantzin, uno de los paredistas más leales. Éste, ni tardo ni perezoso, aceptó ser postulado por el PAN.

Priístas que apoyan al PAN. Perredistas que jalan con el PRI ésa es la realidad electoral de Tlaxcala, donde nunca pierde Beatriz Paredes.

EFECTOS SECUNDARIOS

CONTROL. Ni dos semanas se quedará el tamaulipeco Marco Antonio Bernal cesante. Acaba de entregar al mando de la CNOP Emilio Gamboa y mañana, ante la líder nacional del PRI, Beatriz Paredes Rangel, rendirá protesta como nuevo Presidente de la Fundación Colosio. Los beltronistas están ocupando la mayoría de los cargos de relevancia dentro del partido. Sólo les falta la CNC

¡AH CHIHUAHUA! El PAN acusó al candidato de la coalición PRI-PT-PVEM-Convergencia a la gubernatura, César Duarte, de usurpación de profesiones. Pero no sólo se trata de un asunto de campaña, sino que acudieron a la Subprocuraduría General de Justicia chihuahuense y simultáneamente en Ciudad Juárez y en el DF, con la finalidad de que se investigue la profesión del candidato del PRI y se castigue conforme a la ley.

El Comité Directivo Estatal del PRI aseguró ayer que el abanderado tricolor cuenta con título profesional que lo acredita como licenciado en Derecho.