En un análisis publicado a finales del 2020 por la OCDE, se presentan cinco conclusiones o enseñanzas que dejó el año, particularmente en relación con los efectos de la pandemia, mismos que necesariamente impactarán, tanto en las políticas públicas de los distintos países, como en la posibilidad de una recuperación económica sostenida que inicie en el 2021.

La primera importante y muy grave enseñanza, de acuerdo con este documento, es la comprensión de que ninguno de los sistemas de salud en el mundo, incluyendo aquellos de economías avanzadas, tenían la capacidad para enfrentar los efectos negativos de la pandemia; pero que, además, todos esos sistemas mostraban debilidades estructurales y carencias significativas que la pandemia sólo reveló e hizo más evidentes, pero que previamente ya mantenían en una precariedad de atención médica a importantes capas de la población. 

En el caso de México, fueron más que evidentes las carencias del sistema de salud pública; que en gran medida son resultado de una combinación de factores estructurales añejos a los que se sumaron decisiones erróneas (en algunos casos en concepto y otros en ejecución) de la política pública reciente. El resultado fue de una notoria incapacidad para atender a la población afectada, particularmente a la de menores recursos.

Asimismo, la pandemia no sólo provocó un exceso de mortalidad en relación con las estadísticas de años previos, sino una disminución de la capacidad de atención a las enfermedades, distintas a las relacionadas con la pandemia, que seguramente provocará un efecto negativo en los años subsecuentes, por una falta de diagnóstico y de atención oportuna, particularmente en el caso de enfermedades crónico-degenerativas o de aquellas que requieren altos costos para su atención. 

Ello definitivamente tendrá un segundo impacto económico adicional para los hogares en qué algunos integrantes enfrenten deterioro de su salud, tanto por un tardío diagnóstico y atención de otras enfermedades, como por los efectos negativos de quienes sufran los efectos de salud y económicos asociados al contagio y las secuelas graves del Covid-19.

Pero la pandemia no sólo evidenció problemas estructurales en la capacidad de atención del sistema público. También el sistema privado mostró carencias y problemas derivados de lo que hoy debemos reconocer como sobrecostos en los tratamientos médicos. Para muchas compañías de seguros que tuvieron que enfrentar con sus pólizas la cobertura de los gastos asociados a la enfermedad, fue evidente que no existía una correlación entre el tamaño de los gastos y el nivel de atención otorgado. 

Algunas aseguradoras, enfrentaron gastos médicos para la atención de algunas semanas de hospitalización por Covid, iguales o superiores a los que en el pasado reciente habían cubierto para enfermedades graves terminales de varios meses. 

Evidentemente esta situación debe provocar, por lo menos, una revisión de la estructura de los costos de los servicios de salud privados y del efecto que ellos tienen sobre los costos de los servicios de aseguramiento de gastos médicos en el país. 

En economías en las que el sistema de salud público presenta carencias o no tiene una cobertura general adecuada, los seguros de gastos médicos adquieren una relevancia fundamental. Pero si éstos no responden adecuadamente a una estructura de costos y a una capacidad real de atención con costos de prima por aseguramiento adecuados, estos servicios pueden ser insuficientes o terminar generando desequilibrios tanto para las empresas aseguradoras como para las personas contratantes de dichos seguros.

Es imperativo reconocer los problemas y tomar decisiones de corto plazo que empiecen a resolverlos. Las consecuencias de no hacerlo pueden ser graves y ampliar las habilidades actuales de los sistemas de salud.

raul@martinezsolares.com.mx

Raúl Martínez Solares

CEO de Fibra Educa y Presidente del Consejo para el Fomento del Ahorro Educativo

Economía Conductual

El autor es politólogo, mercadólogo, financiero, especialista en economía conductual y profesor de la Facultad de Economía de la UNAM. CEO de Fibra Educa y Presidente del Consejo para el Fomento del Ahorro Educativo.

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