Un mes antes del tercer informe del jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, representantes de los colonos de Santa Fe acudieron a una reunión con Simón Levy-Dabbah, titular de la agencia de promoción de inversiones PROCDMX, quien por esas fechas aseguraba que el Corredor Cultural transformaría la fachada ajada y mugrienta de las colonias aledañas al Bosque de Chapultepec.

Los vecinos de aquella zona del poniente capitalino llevaban casi seis meses de diálogo con los funcionarios del GDF. En la mesa estaba su propuesta de erigir un parque urbano en un predio de 42 hectáreas, pero Levy-Dabbah no estaba enterado de esas negociaciones.

Del predio La Mexicana, nada. En cambio, el funcionario mancerista recuerdan vecinos que participaron en esa audiencia quiso transmitir su entusiasmo por el proyecto en ciernes para construir un parque lineal sobre la lateral de la autopista México-Toluca... justo frente al centro comercial.

Tres veces más grande que los otros 12 parques lineales incluidos en la cartera de proyectos de PROCDMX desde el 2014, proponía erigir 32,600 metros cuadrados de locales comerciales, afincados a lo largo de 1 kilómetro.

Vaya forma de recuperar espacio público. La nueva edificación estaría frente a la estación del tren rápido que construye el gobierno federal y terminaría de colapsar a la zona, ya de por sí saturada con la circulación vial. Actualmente, dentro del polígono Santa Fe hay 8,000 viviendas habitadas, otras 2,000 construidas sin ocupar y 245 corporativos. Vecinos y empleados, por igual, sufren por la escasez de estacionamientos públicos, la inexistencia de centros de transporte y la falta de espacios verdes para el esparcimiento en horas no laborales.

La situación podría ser peor, si se hubiera ejecutado el proyecto lopezobradorista de construir 5,000 viviendas sociales en La Mexicana. Los habitantes de la zona protestaron por ese intento de albergar a la población flotante, que finalmente no se materializó. Y no tuvieron mayor amenaza, salvo por la vigencia de un Programa Parcial de Desarrollo Urbano que permitiría la expansión de los fraccionamientos de lujo... hasta que Levy-Dabbah presentó su propuesta de parque lineal.

Del enojo, los vecinos pasaron al escepticismo cuando el jefe de Gobierno anunció, el pasado 17 de septiembre, que transmutaba el destino habitacional para el predio por un gran parque urbano, que ocuparía 70% de esas 42 hectáreas. ¿Y el resto?

Previamente, ante directivos de los colegios y los corporativos asentados en Santa Fe entre los que hay dos ex secretarios de Estado, investigadores y empresarios de primera línea el jefe de Gobierno había aceptado la propuesta vecinal, aunque la condicionó a garantizar que el aumento de densidades permitiera la recaudación de 1,000 millones de pesos a la administración mancerista, y que el proyecto no se sometiera a una consulta pública.

En las siguientes reuniones entre vecinos y funcionarios capitalinos quedó manifiesta la intención oficial de apurar la concreción del proyecto. La irrupción de Morena en las elecciones intermedias era la explicación más contundente. No obstante, la cerrazón de los manceristas alcanza dimensiones altaneras, pues ya está claro que en la parte de La Mexicana que se reservaron permitirán hasta 700,000 metros cuadrados de construcciones, 30% más de viviendas en un cálculo conservador de las que originalmente contemplaba el proyecto lopezobradorista. ¿6,500 casas o 35 torres de departamentos, a cambio de un parque para el que las autoridades solo aportarían 200 millones de pesos? La Mexicana se ha convertido en un territorio de disputa, ideal para instrumentar un proyecto social pero que sólo busca ser explotado por su valor comercial e inmobiliario.

Sucesos recientes, como los deslaves y la incertidumbre jurídica en la zona de las barrancas, han radicalizado a las partes. Con todo, el parque urbano propuesto por los vecinos podría significar la última oportunidad para proyectos como el establecimiento del Instituto Marx Planck en la ciudad de México, pero a mediados de la semana pasada, las negociaciones entre las partes quedaron suspendidas indefinidamente. No obstante, el diálogo entre los representantes vecinales y los funcionarios manceristas no está roto; fueron escuchados por los secretarios de Finanzas, Edgar Amador Zamora, y de Desarrollo Económico, Salomón Chertorivski, quienes entrarían al quite en una materia que no les es ajena.

El caso de La Mexicana representa un conflicto de visiones y acciones sin conciliación posible, en el corto plazo. Es el mundo al revés: el GDF privilegia la recaudación, en vez del desarrollo social, y alienta la redensificación. Los vecinos realizan un peculiar ejercicio de planeación urbana y proponen un plan maestro para la edificación de un parque.

La privatización de La Mexicana está en ciernes aunque carezca del aval de los vecinos, los expertos y los corporativos. El rescate de Santa Fe, para las autoridades capitalinas, va más allá. Y bajo la figura del sistema de actuación por cooperación , previsto en la legislación vigente en materia de desarrollo urbano, implementarían una recuperación integral , de acuerdo con la terminología oficial, que se traduciría en la reactivación de una veintena de proyectos inmobiliarios que se ubican en las márgenes de la vieja carretera México-Toluca actualmente varados y que permitirían la construcción de 20,000 viviendas más en la zona.

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