Asombra, emplea una estrategia diferente . Wong Li

México ocupa el lugar once entre las economías del mundo. Los cambios en la paridad de las monedas locales en lo que va del año, lo pueden enviar al lugar catorce. Respecto a Estados Unidos se mantiene la proporción de casi tres décadas, de uno a diez, con China de uno a siete, con la India de uno a tres y con Brasil de uno a uno y medio.

País de media tabla, lo ha dicho gráficamente el presidente de la OCDE, José Ángel Gurría. No puede continuar así. Ha de darse el paso que permita entrar a un círculo virtuoso. Situaciones, problemas y potencialidades convertirlas en crecimiento. Y vuelta, el crecimiento superaría informalidad y debilidades del mercado interno. La palanca para mover ese mundo es la productividad y el punto de apoyo un presupuesto estratégico, finanzas públicas sanas e instituciones confiables.

Apenas ayer, el FMI modificó a la baja, de 3.9 a 3.8 su pronóstico de crecimiento para México. Se está en un escenario mundial de números modestos. Estados Unidos, motor de la economía nacional, tendrá que enfrentar al mismo tiempo su endeudamiento y los recortes indispensables al gasto. Las dosis de uno y otros dependerán en buena medida de quién gane la Presidencia: Obama o Romney. De cualquier manera, 2013 y 2104 serán años de crecimiento lento, entre 2 y 2.5. América Latina se mantendrá en torno al 3 por ciento. La Unión Europea, aun en medio de su crisis de deuda, tendrá que crecer o se hundirá cada vez más. La región de Asia, incluso con la desaceleración china e hindú, será la región con el más alto crecimiento durante ese periodo.

Se debe reconocer que los exportadores mexicanos han mantenido una estrategia flexible en estos contextos. Aumentan relativamente las exportaciones a Estados Unidos y, al mismo tiempo, a las otras regiones. Aquí entra a la medida, la Asociación Transpacífica, en la que los negociadores muestran una clara visión de futuro. México se está convirtiendo en un jugador global inteligente.

Para apoyar estas tendencias y hacerlas consistentes y duraderas, el gobierno tiene que hacer todo al mismo tiempo, reforma laboral, fiscal y energética, la de la transparencia de la contabilidad y la anticorrupción, las relativas a la seguridad y las del orden estatal. Un gobierno que estimula la productividad siendo él mismo productivo y competitivo. Todo, ya.