López-Gatell nos conduce a ciegas a través de la pandemia con la venia de su jefe López Obrador. Además, nombrar a un funcionario único para estas tareas contraviene lo previsto para estos casos.

En la película de 1992 Perfume de mujer, Al Pacino personifica al coronel retirado Frank Slade, un invidente a quien un joven ayuda en sus actividades cotidianas. Tiene varias escenas memorables, una de ellas, donde el coronel, a pesar de ser ciego, maneja un Ferrari a toda velocidad por las calles de Nueva York. Calles desiertas porque, de lo contrario, hubiese tenido un aparatoso accidente. La escena refleja una irresponsabilidad tanto del joven que accede a que pilotee el auto, como del mismo manejador que sabe que su discapacidad le impide manejar un Ferrari.

Pues hay un símil entre el subsecretario López-Gatell y ese personaje cinematográfico: López-Gatell nos conduce a ciegas a través de la pandemia con la venia de su jefe López Obrador. A López-Gatell lo empoderaron con el Ferrari y le dieron atribuciones excesivas: 1) ser el vocero único, es decir, la estrategia de comunicación e información se volvió unipersonal; 2) único responsable del manejo de la pandemia; 3). pretender imponer medidas a los gobiernos estatales, y 4) ser la única línea directa con el presidente para acatar sus órdenes. Nombrar a un funcionario único para estas tareas contraviene lo previsto para estos casos, que es instalar al Consejo Nacional de Salud (CNS). Su finalidad es precisamente ser un foro amplio para discutir y plantear soluciones de manera colectiva. Pero la instalación del CNS se hizo muy tarde y casi de manera ornamental. Es inaudito que la semana pasada, a cuatro meses de la pandemia, apenas se llevó a cabo su segunda reunión ordinaria. El ferrari sigue en manos de López-Gatell.

¿Por qué decimos que el subsecretario va como el coronel Slade? Porque sin detecciones (pruebas) suficientes es difícil saber dónde estamos y hacia dónde vamos. No sólo hay detección deficiente de casos, sino que no hay seguimiento de contactos para la contención.  Además, en su poder omnipotente ha manipulado las cifras y la información creando confusiones y contradicciones: primero dijo que el modelo Centinela es correcto y luego lo desechó; después dijo que el cubrebocas no es importante y luego que sí lo es; puso fechas para alcanzar el pico y la erradicación que evidentemente fueron falaces; también dijo que están midiendo bien los fallecimientos y ahora admitió (al Washington Post) que en la Ciudad de México hay tres veces más muertes; además, dijo que el desconfinamiento ya puede irse dando gradualmente y ahora sostiene que el semáforo naranja prevalece; dice que el personal médico tiene equipos preventivos necesarios, pero la cifra de muertes de dicho personal lo contradicen. Cada pirueta en el Ferrari va minando su credibilidad y el mal manejo de la epidemia impide reabrir bien la economía. ¿Cuántos puntos de la caída del Producto Interno Bruto de este año son imputables a López-Gatell? Por ello, la ventaja de un CNS profesional y plural que tome en cuenta diferentes enfoques.

En gran medida López-Gatell es responsable del pésimo manejo de la crisis. Al Pacino logró un Oscar con la película, difícilmente el subsecretario ganará un reconocimiento cuando termine esta pesadilla.

Federico Rubli Kaiser

Economista

Revista IMEF

Economista egresado del ITAM. Cuenta con Maestría y estudios de doctorado en teoría y política monetaria, y finanzas y comercio internacionales. Columnista de El Economista. Ha sido asesor de la Junta de Gobierno del Banxico, Director de Vinculación Institucional, Director de Relaciones Externas y Coordinador de la Oficina del Gobernador, Gerente de Relaciones Externas, Gerente de Análisis Macrofinanciero, Subgerente de Análisis Macroeconómico, Subgerente de Economía Internacional y Analista.