La crisis económica que se desató durante la segunda mitad del 2008 desembocó, finalmente, en menores recursos para los estados un año después, esto en un contexto donde el gasto operativo registró una tendencia creciente a consecuencia de la implementación de diversos programas contracíclicos por parte de las administraciones estatales.

En el 2009, las participaciones federales (que representan alrededor de 40% de los ingresos totales de los estados) se desplomaron casi 16 por ciento. En contraste, los gastos operativos (que ascienden a 76% de las erogaciones netas) aumentaron 12% en promedio anual durante los últimos cinco años, de acuerdo con Moody’s. Ese entorno orilló a una parte importante de los gobiernos locales a ver en la contratación de créditos una salida para solventar su gasto corriente y de capital.

Cuatro años después, se ve con más claridad el fenómeno. De acuerdo con un análisis de Fitch, del 2008 al 2011, el endeudamiento de las entidades federativas creció 71% en términos reales; esto es, una tasa media anual de 20 por ciento. El ritmo de expansión de años anteriores fue marcadamente menor. Del 2000 al 2008, éste fue de 58%, lo que significó una tasa media anual de apenas 6 por ciento.

En términos absolutos, pasó de 203,100 millones de pesos en el 2008 (1.7% del PIB) a 404,400 millones en el segundo trimestre de este año (2.7% del PIB). En pocas palabras, se duplicó.

El diferencial en esos cuatro años es de 201,339 millones de pesos. El 63% de ese monto está ni más ni menos que en siete de las 32 entidades del país. Se trata de Coahuila (con 17.2% del saldo total), Veracruz (11.2%), Nuevo León (11%), Jalisco (7.1%), Chihuahua (6.2%), Quintana Roo (5.4%) y Michoacán (4.8 por ciento).

Sin embargo, Fitch observó que dichas entidades emprendieron, o aún trabajan, estrategias de ajuste fiscal para balancear su situación financiera.

Coahuila, por ejemplo, reestructuró su deuda en el 2011. En el caso de Veracruz, su mandatario, Javier Duarte, informó recientemente que avanza en ese mismo tenor. El gobernador de Nuevo León, Rodrigo Medina, informó durante su Tercer Informe de Gobierno que está en la búsqueda de la implementación de un plan de reestructuración de las finanzas públicas y a Michoacán su Congreso le autorizó refinanciar siete créditos de largo plazo por más de 11,000 millones de pesos.

Los casos de Nuevo León y Jalisco -acota Fitch en un informe especial- están influenciados, además, por el comportamiento de la deuda de los municipios y empresas del sector público.

Las medidas puestas en marcha también incluyen mayor fiscalización, incremento de impuestos y tasas de derechos, medidas de contención y ajuste en gasto operativo, así como límites en la deuda de corto y largo plazo y pasivos no bancarios, entre otras.

Hemos observado resultados graduales positivos, lo cual coadyuva a estabilizar la tendencia decreciente en los niveles de calificación de dichas entidades , sostiene la agencia en su informe.

Durante el 2009-2011, una proporción de las acciones de calificación realizadas por Fitch fueron bajas o cambios de perspectiva crediticia negativa. Durante este año, esta proporción se redujo, además de que se empiezan a observar acciones de mejora.

Las entidades que en los últimos años han logrado mantener un perfil crediticio estable, a pesar de enfrentar un entorno de menor crecimiento en sus principales ingresos , afirma el análisis.

En suma, para la calificadora si bien el incremento observado representa una señal de alerta para el sector, el problema está focalizado y con tendencia a estabilizar los niveles decrecientes de calificación que se registraron en años anteriores.

Incluso –agrega-, existe un número importante de entidades que podría seguir empleando el endeudamiento de manera prudente . ¿Usted que opina?

Si desean ver el reporte completo de la calificadora, les comparto la liga donde lo puedan bajar: http://www.comfin.mx/comunicados/fitch/2012/oct/22subnacionales.pdf