La política monetaria no es panacea, no puede resolver todos los problemas de nuestra economía, la ayuda y el apoyo de otras áreas del gobierno son bienvenidas y necesarias, fue la elegante respuesta de Ben Bernanke a una incisiva pregunta sobre la efectividad de la política monetaria de Estados Unidos. Bernanke se refería a la ausencia de una postura apropiada de la política fiscal. Ayer, el Comité de Mercados de la Reserva Federal (Fed) extendió hasta fin de año la llamada Operación Twist y se dijo preparado para tomar acciones adicionales para apuntalar la recuperación de la economía.

Como se reportó en el Beige Book, la economía de Estados Unidos crece moderadamente; sin embargo, los indicadores oportunos muestran una reducción importante en el ritmo de creación de empleo, en medio del alto desempleo, y una desaceleración en el gasto de consumo personal. La desaceleración de la economía china y el deterioro de las economías y mercados financieros de la euro zona aumentan el riesgo de baja del crecimiento.

La Fed espera que la tasa de inflación sea igual o inferior a la meta de 2 por ciento. Los nuevos pronósticos de ésta reflejan un escenario menos optimista que el proyectado hace dos meses. La economía, se estima, crecerá en un rango de 1.9-2.4% este año, en lugar de 2.4-2.9%, 2.2-2.8% en el 2013 y entre 3-3.5% en el 2014. La tasa de desempleo estará entre 8-8.2% a finales de este año, en lugar de 7.8-8%, 7.3-7.7% en el 2013, y entre 6.7-7.4% en el 2014. Esto supone que el progreso en la reducción del desempleo será desesperadamente lento, con la economía creciendo durante los próximos dos años sólo ligeramente arriba de la tasa potencial.

La Fed considera que estas condiciones económicas y su doble mandato de pleno empleo y estabilidad de precios supone una postura de política monetaria excepcionalmente acomodaticia durante un periodo prolongado.

El comité prevé que será necesario mantener la tasa de fondos federales en el rango 0-0.25% hasta finales del 2014 y continuará reinvirtiendo en bonos hipotecarios los pagos de cupones y vencimientos de su portafolios de bonos de agencias y bonos respaldados por hipotecas. Adicionalmente, se extendió hasta fin de año la Operación Twist, lanzada en septiembre del año pasado.

La Fed pretende estimular la demanda agregada reduciendo las tasas de interés de largo plazo mediante la compra de 267,000 millones de dólares adicionales de bonos del Tesoro, con vencimiento de seis a 30 años financiados con la venta de una cantidad de dinero igual de bonos de corto plazo, con vencimiento alrededor de los tres años.

Sin embargo, hay poco margen de reducción de estas tasas de interés, que actualmente están en los niveles más bajos de los últimos 50 años y en los niveles más bajos de la historia en algunos países. Ayer, la tasa de interés de referencia (10 años) era 1.64% en Estados Unidos, 1.61% en Alemania, 1.77% en Reino Unido, y 0.83% en Japón. La tasas de bonos indexados a la inflación en Estados Unidos fueron -1.2% para el plazo de cinco años, -0.6% a 10 años, 0% a 20 años, y 0.4% a 30 años. ¿Aun si cayeran más estimularán la demanda agregada? Francamente, lo dudo. Si la economía se debilita, aún la Fed hará algo más agresivo, seguramente lanzará un nuevo programa de relajamiento cuantitativo (QE3) antes de que termine el año. Pero sólo servirá para mantener a la economía a flote hasta que los políticos en Washington adopten una política fiscal que promueva el crecimiento.

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