Ayer, al escribir esta columna, los resultados de la elección presidencial en Estados Unidos señalaban que el demócrata Joe Biden estaba a punto de alcanzar los 270 votos electorales de la victoria.

Según las proyecciones de Fox News, la cadena de televisión identificada con Donald Trump, Biden tenía 264 y Nevada, que aporta seis, estaba a su alcance. Con 86% de los votos contabilizados en ese estado, Biden le iba ganando a Trump por sólo 7,647 votos.

Es probable que esta mañana del jueves 5 de noviembre, el candidato demócrata ya haya sido declarado como el triunfador de la contienda electoral. Si eso ocurre es seguro que Trump gritará que ha sido víctima de un gran fraude electoral y movilizará a un ejército de abogados que su equipo de campaña contrató para tratar de revertir los resultados en aquellos estados donde perdió por estrechos márgenes. Sus abogados apelarán esos resultados ante las autoridades electorales de cada estado, ante los tribunales federales y, si le es posible, ante la misma Suprema Corte de su país.

Y, si puede, sin que le importe que sea ilegal, utilizará a funcionarios y recursos del gobierno federal para tratar de que le sean favorables las decisiones de esas autoridades y tribunales.

Quienes de nuevo creímos en las empresas encuestadoras, que supuestamente habían depurado sus sistemas de recolección de información, estábamos bastante confiados en que el triunfo de Biden sería contundente, que superaría por amplio margen a su adversario.

Desafortunadamente, las encuestadoras volvieron a fallar como hace cuatro años. Muchos nos fuimos a dormir en la madrugada de ayer 4 de noviembre, con la idea de que Trump podría seguir cuatro años más en la Casa Blanca, pero también con la esperanza de que en los estados en donde no había un ganador, Biden obtendría los votos electorales necesarios para alcanzar el número mágico de 270.

En lo único que todas las encuestadoras acertaron correctamente fue en pronosticar que el demócrata ganaría el voto popular con una ventaja que iba entre uno y 11 puntos porcentuales. Hasta ayer 4 de noviembre, iba ganando por 2.2 puntos.

De los 136 millones 804,473 votos contabilizados al momento de escribir esta columna, Biden ganaba 69 millones 920,635 o 51%; mientras que Trump obtenía 66 millones 883,838; una diferencia de 3 millones 36,797 votos.

En México, varios “analistas” de radio y televisión deprimieron a muchos y alegraron a otros al concluir, incorrectamente, que Trump había ganado la elección. Parece que olvidaron que aún no se habían definido los resultados en Arizona, Carolina del Norte, Georgia, Michigan, Nevada, Pennsylvania y Wisconsin, que en conjunto representan 94 votos electorales.

Anoté líneas arriba que Trump, en caso de no ganar la elección, movilizará a miles de abogados para tratar de revertir los resultados de la elección en varios estados. Biden también pondrá en acción a su ejército legal para defender sus votos y tratar de invalidar muchos de los que obtuvo el presidente.

A partir de hoy y hasta el 8 de diciembre deberán quedar resueltas todas las disputas electorales para que el 14 de ese mes los 538 integrantes del Colegio Electoral se reúnan en sus respectivos estados y elijan al próximo presidente y vicepresidente de EU.

Hasta entonces no habrá vencedor oficial de la elección. A esperar...

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Eduardo Ruiz-Healy

Periodista y productor

Columna invitada

Opinador, columnista, conferencista, media trainer, 35 años de experiencia en medios de comunicación, microempresario.