Es difícil olvidar esas palabras: México está jodido . Hoy muchos estamos dolidos. No por la derrota porque en los últimos 16 años ya nos hemos acostumbrado a levantarnos al otro día de la eliminación y hacer nuestras vidas como cualquier otro día. Estamos dolidos porque el supuesto líder de la Selección Mexicana no fue más que un actor en los últimos siete meses.

Pasó de decir que su país estaba jodido a ser imagen de una campaña a favor de México. Pero no sólo eso, ayer, a menos de 24 horas del partido ante Argentina, Aguirre cubrió sus ojos con una gorra, se mostró prepotente, molesto y derrotado sin ni siquiera salir a la cancha.

A partir de este domingo todo vuelve a la normalidad. Las pláticas ya no son alrededor de una alineación, que sin ser técnico ni conocedor de futbol, no le encuentro una lógica. Blanco iniciando como capitán un partido a muerte con Uruguay y contra Argentina ni sus luces. Pérez siendo el portero cuando por méritos, ni siquiera a Sudáfrica debió llegar. Franco, siempre en la cancha.

Aguirre se escudó en el amiguismo. Ese que nos tiene estancados porque en algún lugar como en la Selección, hay jefes, maestros y gente que toma decisiones y que como él, no ve más allá de su gente de confianza , aunque ni los méritos tengan para estar ahí. Hoy Aguirre nos muestra su cara derrotado y diciendo que se hizo lo que se pudo, cuando no es cierto, se hizo lo que él quiso y se murió con la suya. Para él, la lógica se impuso; para mi, estás jodido Vasco.

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