La crisis de inseguridad y violencia en Michoacán, no es asunto de diagnóstico o dinero, sino acción. Se deben despejar dudas que grupos de Autodefensa o Comunitarias surgidas en febrero de 2013 por generación espontánea’’ si son financiados por el Estado o cárteles de la droga, aunque oficialmente’’ iniciaron en diciembre de 2012, se dijo en este espacio.

¡Ojo! Tierra Caliente, no sólo es parte de Michoacán, también de Guanajuato, Querétaro, Jalisco, Estado de México, Guerrero y Colima. Y malosos del crimen organizado o todavía no asumidos como grupos paramilitares’’, que alertó el exdirector de la Policía Nacional de Colombia, general Óscar Naranjo Trujillo, flamante asesor de seguridad del presidente Enrique Peña Nieto, podrían ser realidad.

Sea una u otra. El gobierno Federal, ya abrió otro frente ante la crisis de inseguridad en ese hermoso Estado, porque ahora no sólo tendrá que perseguir a los malosos, sino aquellos que se han disfrazado de redentores’’ de la seguridad en esa zona y sus fronteras.

Los argumentos de los líderes de los grupos de autodefensa o comunitarias michoacanos, del presunto doctor, José Manuel Mireles, protegido ahora por las fuerzas federales tras el accidente aéreo que padeció, como Hipólito Mora, éste último con quien se platicó desde el inicio del problema, no son satisfactorios.

Alegan un olvido de más de 12 años. Entonces se tardaron mucho. Porque Michoacán lo componen 113 municipios y donde ellos crearon esos grupos son controlados por caciques’’, esos tan temidos por la población donde asumen el control económico, político y social, como ellos lo han hecho.

El sustento es que fueron desamparados por los gobiernos locales surgidos de los partidos de la Revolución Democrática (PRD) y ahora Revolucionario Institucional (PRI), en esa entidad, no es suficiente. Eso quiere decir que coexistieron’’, desde tiempo más atrás y ahora pelean por la supremacía, no por la tranquilidad de la población, sino del dinero.

Quienes tienen que aclarar el árbol genealógico de esos grupos, que han operado desde hace casi tres quinquenios, recae en el Agente del Ministerio Público de la Federación o sea, la Procuraduría General de la República (PGR), de quien su titular Jesús Murillo Karam, antes que concluyera 2013, dijo: se ha recuperado la paz en Michoacán’’.

¡Eso aún no se ve, ni se siente!

Ahora el responsable de los asuntos del interior del país, Miguel Ángel Osorio Chong, titular de la Secretaría de Gobernación (Segob), fue a Michoacán para firmar el Acuerdo para la Seguridad Federal de Michoacán’’.

¿Acaso será como el Pacto por México que sirvió y murió. Sería bueno si es así?

No es tiempo de politiquerías, como tampoco ofrecer 250 millones de pesos para restablecer la Ley y el orden en esa entidad. Como tampoco invitar a esos grupos a que depongan las armas y se sumen a las corporaciones policiacas de la entidad. Como si estuvieran limpias.

Además prometer Tolerancia Cero’’.

Eso lo veremos en los próximos meses. No días. Un cáncer como el de Michoacán no es fácil extirpar. Mal de más de una década, que se puede extender a entidades que comparten fronteras o líneas divisorias a comunidades michoacanas, donde Purépechas, Tarascos y demás etnias indígenas habitan.

Tampoco ayudan aspavientos del envío de helicópteros, movilización de tropas de las secretarías de la Defensa Nacional (SEDENA) o Marina Armada de México (SEMAR) y ni hablar de Policía Federal, porque desde que inició el fuego, ya no incendio se enviaron elementos de esa corporación y en lugar de descender la violencia, se incrementó.

COMMODATO

Están llegando al Distrito Federal, maestros disidentes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), para una movilización del próximo 17 de enero. El mandatario capitalino, Miguel Ángel Mancera Espinosa, hasta el momento no da visos de preocupación.

¡Ya veremos!