Los aguafiestas no únicamente fueron los analistas profesionales y los representantes de las agencias calificadoras. ¿Por qué?

El Plan de Negocios de Pemex tuvo una recepción muy poco cálida. Y los aguafiestas no únicamente fueron los analistas profesionales y las agencias calificadoras. ¿Por qué la frialdad del recibimiento? Ya se ha hecho referencia en este espacio a la razón de fondo. La estrategia del gobierno de AMLO para enfrentar la problemática de Pemex se basa en la idea simplista de tan sólo echarle dinero. No hay un diagnóstico de por medio que señale los problemas fundamentales que padece la empresa para, a partir de ahí, lanzar un programa de saneamiento de verdad.

No se necesita ser Einstein para saber los vicios que han sumido a Pemex en la postración: el robo de combustibles que realiza el huachicol, la ordeña de la empresa por parte de funcionarios corruptos en complicidad con líderes sindicales, el exceso de personal y el régimen tributario que la han agobiado. Sólo a esta última problemática se hace referencia de manera directa en el reciente Plan de Negocios y la conclusión a la que se llega es decepcionante. Aunque la descarga tributaria va en el sentido correcto, es notoriamente insuficiente para las necesidades de la sobreendeudada empresa, además del muy grande hoyo que abrirá en las muy frágiles finanzas públicas.

El combate a la corrupción en Pemex es muy débil o francamente inexistente en el reciente Plan de Negocios por una razón muy preocupante que proviene directamente del propio presidente López Obrador: su renuencia a no tocar al sindicato petrolero, en especial a los líderes, ni con el pétalo de una rosa. Con esa actitud, ninguna consigna de combate a la corrupción dentro de la paraestatal es creíble. El sindicato y sus líderes no únicamente han sido cómplices en el huachicol, sino en la mayoría o en todas las prácticas de saqueo que han existido en la empresa.

Otra razón de la insuficiencia tiene un origen meramente ideológico: el proestatismo que profesan AMLO y sus principales colaboradores. De esta postura proviene, en lo principal, la decisión de cancelar cualquier asociación con otras empresas en materia de exploración y explotación. Pero Pemex carece del capital y tecnología para la exploración y explotación en aguas profundas, que es donde se encuentran los mayores yacimientos futuros. De ahí la incredulidad que ha aflorado sobre los pronósticos de producción para el 2022 en adelante.

Bruno Donatello

Columnista

Debate Económico