Cada vez se ha hecho más evidente que los modelos convencionales de la agricultura basados en monocultivos dependientes de insumos agroquímicos intensivos no son viables desde el punto de vista social y ecológico.

Es necesario romper con las prácticas tradicionales agrícolas y lograr una sinergia real entre ecología, economía y ciencias agrarias; practicar la agricultura ecológica.

Algunas de las técnicas de la agricultura ecológica incluyen las operaciones manuales de labranza, asociación y rotación de cultivos, fertilización orgánica y uso de control biológico contra plagas y fitopatógenos.

Muchos ejemplos sustentan la efectividad de la aplicación de la agroecología en el mundo en desarrollo.

Se estima que alrededor de 1.45 millones de familias rurales que viven en 4.5 millones de hectáreas en América Latina han adoptado tecnologías amigables con los recursos teniendo efectos positivos en su economía.

Los cultivos orgánicos son un ejemplo de cultivos sostenibles, ya que no utilizan fertilizantes ni pesticidas, además de evitar la contaminación del suelo, proteger la biodiversidad, el agua y la salud de los productores.

Cabe mencionar que para el consumidor, el principal atractivo de este tipo de productos es la calidad que se ofrece, ya que se asegura que está libre de sustancias que pudieran ser nocivas para el ser humano.

En este contexto, el café orgánico adquiere cada vez mayor demanda en los mercados de Europa, Estados Unidos y Japón, por lo que numerosas organizaciones en México se han especializado en este tipo de producto, logrando que nuestro país se sitúe como el mayor productor de café orgánico en el mundo con 150,043 hectáreas.

Para vender productos con la diferenciación de café orgánico es necesario, estar certificado y cumplir con una serie de normas y estándares. Las organizaciones de productores del aromático que cuentan con dicho certificado logran obtener hasta 20 dólares adicionales por quintal de café arriba del precio de bolsa.

Con la producción de café orgánico no sólo se ofrece mejor calidad al consumidor, también se propicia la salud del ambiente y se conserva la naturaleza para su disfrute por las generaciones futuras.

Es necesario, además, no sólo expandir esta opción de negocio, sino evaluar todas las otras alternativas que las técnicas de agricultura ecológica nos ofrecen.

*Beatriz Zavariz es especialista de la Dirección de Consultoría en FIRA. La opinión es responsabilidad del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

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