Cuando se habla de agricultura sostenible o sustentable se refiere a que debe mantenerse en existencia, durar o soportar para seguir produciendo alimentos para el futuro, haciendo uso eficiente de los recursos, generando utilidades a los agricultores y el menor impacto hacia el medio ambiente. Por lo tanto, para que la agricultura se sostenga debe ser amigable con el medio ambiente para proteger y mejorar la calidad del aire, del suelo y del agua.

La agricultura está obligada a ser sostenible para mantener a una población en aumento y con la misma superficie de tierras disponibles, lo que implica mayores rendimientos que sólo pueden lograrse con mejores prácticas agrícolas, entre las que podemos destacar las siguientes:

• Mayor eficiencia en el uso de los fertilizantes, por ejemplo, producir más maíz por cada kilogramo de nitrógeno o de otros nutrientes aplicados, como el fósforo y el potasio. Los agricultores necesitan monitorear los requerimientos de nutrientes de sus cultivos a nivel de parcela, para suministrarles solamente lo necesario, de manera que puedan sostener los incrementos continuos de rendimientos, siempre relacionados con la extracción de nutrientes de los cultivos.

• Protección apropiada de los cultivos a las plagas, enfermedades y malezas, donde se incluya el uso razonable de pesticidas, prácticas culturales y cultivos mejorados genéticamente. En este punto, el control biológico de plagas es una opción efectiva y de bajo costo; lo mismo, el uso de variedades resistentes a plagas y enfermedades.

• Uso de semillas con alto potencial productivo, que provengan tanto del mejoramiento genético tradicional como de la biotecnología.

• La adopción de buenas prácticas de manejo del suelo y del cultivo que minimicen la erosión de los suelos son urgentes. Prácticas de conservación de suelos como curvas de nivel, las terrazas y la labranza de conservación permiten reducir la erosión por el viento y el agua.

• Mejoras a los suelos para elevar su productividad: nivelación, drenaje y aporte de materia orgánica como estiércoles.

• Mejor uso del agua con sistemas de riego de alta eficiencia. Cada día el agua es más escasa y estamos obligados a cuidarla.

La agricultura sostenible es posible y requiere del esfuerzo de todos los agricultores con el único fin de dejar la tierra más fértil y productiva para que las nuevas generaciones puedan ser alimentadas.

*Marcos Reyes García es especialista de la Dirección de Agronegocios en FIRA. La opinión es responsabilidad del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

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