¿Será una “bola de humo” la acusación presidencial sobre los empresarios gasolineros del país que, presuntamente, se “agandallan” con abusivos márgenes de ganancia e impiden que baje el precio de las gasolina?

¿Se trata de una jugada de distracción que busca evitar que la mayoría de la sociedad mexicana se dé cuenta de la triste y cruda realidad?

¿Es una medida dilatoria que intenta retardar la comprensión generalizada de que el precio de la gasolina, igual que la mayoría de los productos, está sujeto a los vaivenes de la oferta y de la demanda, en el mercado internacional?

La pregunta es válida porque independientemente de que pudiera haber “agandalles” o abusos por parte de los concesionarios de estaciones de gasolina o de que la falta de infraestructura logística y la incompleta apertura del sector han impedido un piso parejo a los participantes del mercado.

Pareciera que nadie recuerda que el precio de la gasolina depende en un alto grado del precio de referencia al que se compra en Estados Unidos, entre otros factores.

Controlado e incentivado

Pareciera que a todos les pasa inadvertido que la gasolina que consumimos en México es de importación en 80% y la compramos en dólares y en consecuencia, su precio también depende de la variación del peso frente al dólar.

Y pareciera que nadie recuerda tampoco que —desde el sexenio pasado— comenzamos a transitar del control de precios gubernamental, soportado por el subsidio general, a la liberación parcial.

Como si fuera un fenómeno de amnesia colectiva, hoy parece que nadie se acuerda que, de cara a los aumentos en el precio de la gasolina, popularmente conocidos como gasolinazos y utilizados —desde la oposición al gobierno en turno— con eficacia superlativa en la arena política; en el sexenio peñista, se optó por los “estímulos fiscales” para aminorar el impacto de las alzas en el precio del energético al consumidor final.

Valor político

Casi nadie relaciona, salvo los profesionales, que el gasolinazo que aplicó el entonces secretario de Hacienda, José Antonio Meade, fue como una catapulta en los tiempos electorales para el hoy presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador.

El entonces candidato y ahora jefe del Ejecutivo prometió y ha refrendado que no subirá el precio de la gasolina, más allá de su actualización inflacionaria.

La promesa de campaña y la palabra presidencial están atrapadas en una especie de “camisa de fuerza” porque prácticamente es imposible de cumplir.

Márgenes abusivos

Por eso la pregunta: ¿Será una “bola de humo” para distraer la atención?

Y qué mejor distractor que señalar a un presunto culpable del alto precio del combustible.

No se trata de defender a los expendedores de gasolina, ésa es tarea de ellos mismos.

Además es muy probable que efectivamente un grupo de ellos se estén beneficiando y se están “chupando” el estímulo fiscal.

Ahí están las investigaciones que ha realizado al respecto la Comisión Federal de Competencia Económica que encabeza Alejandra, Jana, Palacios. También están las evidencias que hizo públicas el subsecretario de Hacienda, Arturo Herrera, que marca cómo los márgenes de ganancias de los expendedores han impedido que baje el precio de la gasolina al consumidor final.

Liberación incompleta

Como también es una realidad que Pemex sigue siendo el importador mayoritario del energético.

Como también es cierto que sólo unos cuantos de los concesionarios importan la gasolina que venden y que sólo unos cuantos tienen infraestructura logística propia.

Y que todavía están incompletas las piezas del tablero para lograr la formación de un mercado competido en la compra-importación-transportación y expendio de gasolina.

Y que Pemex sigue teniendo el monopolio de la distribución de la última milla.

Y que todo ello deriva en un piso disparejo para la competencia.

Control de precios

Además del precio justo al que se refirió el presidente de México cuando acusó públicamente a los gasolineros en las últimas horas se conoció —a través de versiones periodísticas— que el partido Morena prepara un punto de acuerdo para pedir a la Comisión Reguladora de Energía que establezca un mecanismo temporal de control de precios en la venta de gasolina. El riesgo es que en la vorágine de acontecimientos alrededor del precio de la gasolina, se tomen decisiones radicales, contrarias a la formación de un mercado libre de precios y a las inversiones nacionales e internacionales.

ATISBOS

EMBATE.- Luego de las declaraciones que hizo en torno a las dificultades que registra la península de Yucatán para la interconexión eléctrica, el presidente de la CRE, Guillermo García Alcocer, fue objeto nuevamente de severos señalamientos del presidente López Obrador. Hay que decir que el funcionario advierte lo que desde su punto de vista técnico y con conocimiento de causa prevé ocurrirá si no se realizan las inversiones necesarias para aumentar la capacidad de transmisión y evitar apagones en la región. Más allá de las diferencias entre instituciones, debería prevalecer el criterio técnico. Ojalá.

DESCANSO.- Por vacaciones Ricos y Poderosos volverá a publicarse el próximo 22 de abril.

Marco A.Mares

Periodista

Ricos y Poderosos

Ha trabajado ininterrumpidamente en periódicos, revistas, radio, televisión e internet, en los últimos 31 años se ha especializado en negocios, finanzas y economía. Es uno de los tres conductores del programa Alebrijes, Águila o Sol, programa especializado en temas económicos que se transmite por Foro TV.