La mirada mundial se dirige hacia África, región de origen de ómicron, la nueva variante del Covid-19.

Algunos países han decidido cerrar sus fronteras a ciudadanos africanos de países como Sudáfrica, Zimbabue, Namibia, Botsuana, Lesoto y Mozambique, territorios en los que han aparecido casos de Covid-19 con la variante ómicron.

El Secretario General de la ONU, António Guterres, pide que no se les aísle ni se les culpe por la propagación del virus con la nueva variante. “La gente de África no puede ser culpada por el inmoralmente bajo nivel de vacunación disponible en el continente”.

La ONU tiene razón.

Apenas tres de cada 100 personas han sido completamente vacunadas en los países más pobres, según la Universidad de Oxford, pese a que existen vacunas desde hace casi un año. En África, la cifra es de 7%, aunque hay países donde prácticamente nadie ha sido vacunado, como Burundi (0.0025%) y República Democrática del Congo (0.06%), publica El País (28 de noviembre).

En Estados Unidos y la Unión Europea el porcentaje de personas vacunadas es de 69% y 70%, respectivamente (Our World in Data).

El mecanismo Covax para la inmunización de los países con menores ingresos solo ha logrado financiar 433 de los 2,000 millones de dosis que debían cubrir la vacunación completa del 20% de la población mundial.

El virólogo camerunés John Nkengasong, director de los Centros de África para el Control y la Prevención de las Enfermedades, no se equivocó en marzo pasado cuando pronosticó que vendrían restricciones a los viajes provenientes de África porque “se convertiría en el continente del Covid-19” (El País).

Nos hemos equivocado al pensar que un mundo amurallado y con fronteras físicas es la solución para evitar la propagación del virus. La viróloga Nicksy  Gumede-Moeletsi, de la oficina de la OMS en la República del Congo nos recuerda que, “mientras sigamos con una cobertura de vacunación tan baja, brindaremos la posibilidad de que las variantes se diseminen. África necesita vacunas”.

Las cifras oficiales sobre el impacto del Covid-19 en África revelan que no supera los 9 millones de contagios y alcanza las 223,000 muertes, números considerados bajos para el tamaño de su población total, aunque se sabe que el virus ha circulado mucho más de lo que revelan las estadísticas.

La pedagogía que nos ha dejado el paso del Covid-19 por el mundo es amplia y debe de ser comprendida. Si no queremos sorpresas desagradables a través de nuevas variantes, lo mejor es que regiones como África avancen en la tasa de vacunación.

La vacunación ha demostrado una elevada eficacia para evitar la fase más peligrosa del virus, pero el contagio sigue dependiendo del comportamiento individual y del uso de las medidas de protección sanitarias.

El virus ha demostrado que el planeta Tierra es pequeño y no tiene fronteras.