La jornada electoral del 6 de junio tuvo una participación histórica de 51.7% comparada con las últimas tres elecciones intermedias en las que el porcentaje más alto había sido 47.7% (2015). Los ciudadanos salimos a expresarnos en las urnas para limitar o, en el mejor de los casos, detener a este mal gobierno y para elegir a quienes puedan consolidar una verdadera oposición para frenar las ambiciones autocráticas y autoritarias de un gobernante déspota.

Gracias a la efectividad del Instituto Nacional Electoral (INE) y a la participación de miles de ciudadanos comprometidos que dedicaron su día a servir en todas las casillas, las elecciones más grandes en la historia de México transcurrieron en paz. La permanencia y autonomía del INE son indispensables para la supervivencia de nuestra frágil democracia. 

Aunque aspirábamos a una participación mucho mayor y hubiéramos deseado una derrota más grande para Morena en el Congreso y en los estados, hay que reconocer lo que los mexicanos logramos, provocando una reconfiguración del mapa político. Aún hay muchos riesgos hacia delante.

Hasta ahora, la noticia más importante es que Morena se queda únicamente con mayoría simple y, dependiendo de la negociación con sus aliados, podría tener mayoría absoluta pero no alcanza la mayoría calificada. Esto en primera instancia es un respiro pues de momento no podrán reformar la Constitución y acabar con instituciones como el propio INE al que ya han amenazado.

Sin embargo, ya se prendieron las primeras señales de alerta. El martes 8 de junio, el presidente dijo cínicamente que podrían “lograr un acuardo con una parte de legisladores del PRI” aclarando que no se necesitan muchos para la reforma Constitucional. En pocas palabras, está anticipando que buscará comprar o amenazar a los diputados que necesite para alcanzar la mayoría calificada.

El riesgo es enorme y será la prueba de fuego para la Alianza “Va por México”. Sobre todo si consideramos que el dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno ya respondió que acepta un diálogo con el presidente. No me sorprendería que un número significativo de priístas se vendiera al gobierno y traicionara la Alianza. Espero equivocarme pero los antecedentes de muchos y la evidencia del pasado me hacen pensar que es un escenario altamente posible.

Como ciudadano, no me arrepiento de haber votado por la Alianza “Va por México” aún si por este u otro motivo, se diluye antes o después de iniciar la próxima Legislatura. Fue la única alternativa para frenar la avanzada de Morena en estas elecciones. No tengo duda que las circunstancias seguirán cambiando y tenemos que estar muy atentos para exigir, a quienes votamos, que cumplan lo que han prometido hacer a favor de México.

Nuestra advertencia es contundente. Por ningún motivo, ninguno de los diputados federales que forma parte de esta Alianza debe traicionar la confianza de millones de electores. Si lo hacen, además de poner en riesgo a México, estarían contribuyendo a que, en 2024, el país pierda lo poco que avanzó este 6 de junio.

La Alianza “Va por México” debe actuar como un verdadero bloque opositor, inteligente y estratégico, no sólo para hacer un contrapeso real pero también para avanzar una agenda a favor de México que sea congruente con los enormes desafíos del país. Necesitamos que sean una verdadera oposición. Cada uno cuenta, cada voto puede hacer la diferencia. 

Otra advertencia es que los diputados federales de la Alianza deben entender que muchas personas no les votaron por ser la mejor opción sino por el odio y rechazo a Morena. Muchos fueron los votos a favor de la Alianza pero otros representan un voto de castigo contra Morena. ¿Qué significa esto? Que tienen una oportunidad única para hacer un gran trabajo y sorprender a los más escépticos. Ojalá que el triunfo no se les suba pues de egos sobrados ya estamos hartos. ¡Sean humildes, escuchen y cumplan la promesa de ser un verdadero bloque opositor, cueste lo que cueste!

Es evidente que el presidente no se va a detener en su ambición de destruir al país manipulando a millones de mexicanos que sobreviven en condiciones de pobreza y a quienes sigue utilizando descaradamente para avanzar su fallida cuarta transformación. La clave está en qué tanto podrá avanzar dependiendo de los frenos y contrapesos que le ponga la oposición. Los diputados de la Alianza “Va por México” tendrán que ser feroces y firmes para defender la Constitución y la República. Estamos aquí para apoyarlos y respaldarlos en esta batalla épica por la Libertad. ¡No nos traicionen!

Armando Regil Velasco es Presidente Fundador del Instituto de Pensamiento Estratégico Ágora A.C. 

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Twitter: @armando_regil