Suponga que es productor de ganado bovino en un escenario donde existe una gran demanda de su producción tanto en el mercado nacional como en el de exportación, los precios de venta se han incrementado de forma constante durante varios meses con tendencia a continuar así. Además, los costos de los principales insumos para llevar a cabo su producción van a la baja con precios que no se tenían desde hace varios años.

Aunado a esto, el clima ha sido benévolo en el último año, la inflación está controlada, la situación sanitaria tiene un estado envidiable y dispone de atractivos esquemas de financiamiento complementados con programas gubernamentales que facilitan la inversión para capitalizar a las empresas.

En este escenario, seguramente aprovecharía la oportunidad para incrementar sus utilidades, pensaría en aumentar su producción y venderla al mejor postor, inclusive con la enorme tentación de vender las hembras jóvenes y así revertir la baja rentabilidad que tuvo su empresa ganadera años atrás. Entonces, ¿qué haría usted?

Lo señalado corresponde al contexto actual de la ganadería mexicana para la producción y comercialización de carne de res, aunque también es necesario decir que no se trata de una situación permanente y además existen aspectos adversos, como la disminución en la disponibilidad de becerros que demandan los corrales de engorda que deriva de la baja en el inventario de vacas para su producción, la disminución en la productividad del pie de cría, la reducida vinculación entre los eslabones de la red de valor carne de bovino, la insuficiente certificación sanitaria de los rastros municipales, entre otros.

Los beneficios actuales deben estimular al productor ganadero a realizar inversión productiva en su empresa, desde incrementar el número de vacas productoras de becerros, incorporar nuevas tecnologías para incrementar la producción de granos y forraje, mejorar el manejo de su ganado, mejorar la infraestructura industrial y hasta mejorar los sistemas de exportación de carne, de acuerdo con la participación que tenga en la red de valor.

Esta ventana de oportunidad es temporal y como todo mercado tenderá a equilibrase, trayendo consigo los ajustes en precios y costos, además de los factores imponderables del clima o aspectos sanitarios, así como el cambio de factores económicos como alza en las tasas de interés y la modificación del tipo de cambio que afecta a las empresas que requieren importar insumos para sus procesos productivos.

Los productores deben prepararse ante un próximo acomodo del mercado e iniciar acciones para administrar el riesgo que se presenta en toda actividad pecuaria. Es necesario considerarlo, ya que siempre es mejor realizar los cambios en las épocas buenas y no en medio de una crisis. En el siguiente artículo describiré algunos instrumentos para la administración del riesgo disponibles para los productores de ganado en México.

*Eduardo Trejo González es especialista de la Subdirección de Garantías y Apoyos Financieros en FIRA. La opinión es responsabilidad del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

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