En los últimos dos años, el Gobierno de la 4T se ha caracterizado por una enorme opacidad, así como por decisiones erráticas que mantienen a este país sin un rumbo claro. Lo vemos con la construcción de la Refinería de Dos Bocas, que nadie sabe que está pasando y donde se están despilfarrando nuestros impuestos, y de manera más reciente, Morena pretende retomar la discusión en la Cámara de Diputados para la desaparición de 55 fideicomisos públicos, a pesar de que éstos apoyan a millones de mexicanos en actividades específicas como el deporte, la protección a los derechos humanos, la ciencia y el cine.

Como recordarán, la extinción de los fideicomisos forma parte de las 100 promesas que mi paisano, el presidente López Obrador, hizo al momento de tomar posesión el 1 de diciembre de 2018. Irónicamente, su argumento es que durante años, estos fondos han sido utilizados con opacidad para financiar actos de corrupción. Sin embargo, la realidad es que muchos de ellos han sido de suma importancia para atender las necesidades de personas vulnerables en momentos de crisis.

A manera de ejemplo menciono el campo, que ha sido uno de los sectores más afectados; su presupuesto ha caído 80% con respecto a lo destinado en 2018, y ahora habrá que sumarle la extinción del fideicomiso de Financiera Rural. Otros que están en la lista son los pequeños comercios que se benefician del Fideicomiso para Promover el Acceso al Financiamiento de mipymes y Emprendedores, y no puedo dejar de mencionar el impacto para medio ambiente, ya que prevén eliminar el Fondo para el Cambio Climático, cuyo objetivo es implementar acciones como las establecidas en la Agenda 2030 para enfrentar este fenómeno.

Como tabasqueña me preocupa mucho la desaparición del Fondo de Desastres Naturales (Fonden), ya que mi estado ha tenido que solicitar recursos de este en varias ocasiones. Apenas el año pasado se declaró la emergencia en 10 municipios debido a las afectaciones por los frentes fríos, y no podríamos olvidar la ayuda recibida durante la inundación de 2007 para apoyar a cientos de miles de damnificados y comunidades vulnerables. Tabasco es más agua que tierra y las inundaciones son inevitables, por lo que la extinción de este fondo resultaría en mayor marginación y desigualdad social.

Hago notar que, en la última iniciativa registrada por Mario Delgado, también pretende desaparecer 11 fondos adicionales, entre ellos el Fondo de Salud para el Bienestar, que fue creado recientemente, precisamente para apoyar al Insabi en la atención de enfermedades que provocan gastos catastróficos como el Covid-19. La iniciativa señala que los recursos se concentrarían en la Tesorería de la Federación para posteriormente trasladarlos a la Secretaría de Salud, pero llama muchísimo la atención la opacidad con la que se pretende actuar, puesto que no están indicando el monto y, peor aún, el uso específico que se le darán a los mismos. Como Diputada Federal, presenté varios exhortos para que el Presidente acelerara la publicación de las reglas de operación de este Fondo; pero como es costumbre, estas solicitudes no fueron atendidas.

Una vez más es importante que no nos dejemos engañar. En el discurso de la 4T dicen que los recursos de estos fideicomisos serán utilizados para atender la pandemia del coronavirus, pero la realidad es mucho más compleja. Ya se esfumaron los ahorros que teníamos, la política económica no tiene rumbo, y ahora, lamentablemente, no quieren que sepamos cuál será el destino de esos multimillonarios recursos: adiós fideicomisos, adiós a más apoyos para mexicanos.

Soraya Pérez

Economista

Entre Números

Expresidenta de la Federación de Colegios de Economistas de la República Mexicana A.C.