Pletórico de ex gobernadores (Chuayffet, Osorio Chong, Joaquín Codwell, Murillo Karam, Rosario Robles), el gabinete inicial de la administración peñista estaba predestinado a generar pocos candidatos en los comicios del 2015.

Algunas aspiraciones, como la del director general de la CFE, Enrique Ochoa Reza, para gobernar Michoacán, desmayan por su propia debilidad. Y ante las insinuaciones, Claudia Ruiz Massieu atajaba cualquier especulación y sostenía que sólo si el presidente Enrique Peña Nieto le diera una instrucción, construiría su candidatura en Guerrero. Los mismos términos empleó Ildefonso Guajardo Villarreal, pero siempre con la mira puesta en el palacio de gobierno de Monterrey.

En su última aparición pública, aclaró dudas y atajó rumores: si el PRI lo llama como candidato -aseguró- consultará a su jefe y sólo si recibe autorización, dejaría la Secretaría de Economía.

A lo largo del primer bienio del sexenio peñista, Poncho jamás negó que su paso por la Secretaría de Economía fuera transitorio. En materia presupuestal, las mayores distribuciones fueron absorbidas por el Instituto Nacional del Emprededor, que encabeza el mexiquense Enrique Jacob Rocha, así que el equipo del ex legislador regiomontano construyó una ruta crítica para sacar los compromisos presidenciales en el área -la nueva Ley Federal de Competencia Económica y las negociaciones del Acuerdo Transpacífico de Libre Comercio, las prioridades- antes de que finalizara el 2014.

Y, en paralelo, construyó un cuarto de guerra compacto, con el que trabajó el proyecto político para Nuevo León, lo que generó desazón entre un sector del empresariado, sorprendido porque Guajardo Villarreal privilegiara su agenda personal. Justo es decir que las quejas por esta situación coincidieron con un momento de lejanía de los hombres poderosos con la administración peñista, en parte por la contracción del gasto gubernamental, pero sobre todo por lo que consideraban desplantes del secretario de Hacienda, Luis Videgaray.

Legisladores y funcionarios recuerdan al menos tres momentos en el último semestre del año pasado, en que nunca llegó la autorización de la salida del secretario de Economía de Los Pinos -donde pidió y obtuvo permiso, por esos afanes político-electorales-, hasta ahora.

Y por lo mismo, les extraña que el CEN del PRI haya querido acelerar la nominación en Nuevo León. En la sede partidista están convencidos de que mientras más tiempo pase, el PAN ganará presencia mediática y construirá un momentum durante las precampañas que, en caso de prolongarse, podría ser determinante en la contienda constitucional. Las prisas de la cúpula tricolor tenían un tufo de parcialidad, que también afectaba al favorito del gobernador Rodrigo Medina de la Cruz y al actual secretario de Desarrollo Social, Federico Vargas Rodríguez. Y ante el riesgo de una ruptura, la decisión de coyuntura radicó en privilegiar la unidad y dejar las prospectivas mediáticas y las encuestas preelectorales en segundo plano.

Primero, ante César Camacho Quiroz y después ante el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, y el mandatario neoleonés, los aspirantes priístas fueron conminados a evitar acusaciones y respaldar a quien resulte seleccionado. ¿Unidad, a pesar del dedazo? En principio, sí. Pero que la dirigencia partidista garantice piso parejo en la contienda, respondió un bloque de aspirantes -la mayoría identificados con Medina de la Cruz-, que veladamente se han quejado de la construcción de un método que favorecería a la senadora Cristina Díaz. Y fue entonces cuando surgió la propuesta de que tanto funcionarios como legisladores dejaran sus cargos y alistaran su documentación.

En el seno de la Comisión Permanente, las senadoras Ivonne Álvarez, Cristina Díaz y Marcela Guerra tramitaron sendas licencias, que entrarán en vigor este lunes. Mientras que los diputados federales Jorge Mendoza y Pedro Pablo Treviño se separarán de sus curules a partir de mañana, y su homólogo, Héctor Gutiérrez de la Garza, hasta el miércoles 14. Ese día -de acuerdo con la convocatoria- los aspirantes dispondrán de apenas de tres horas para registrarse.

Al cierre de este espacio, Vargas Rodríguez -quien fue secretario de Desarrollo Económico en el primer tramo del sexenio de Medina de la Cruz- y Guajardo Villarreal permanecían en sus cargos. En el último tramo de estas definiciones, la injerencia de Medina de la Cruz ha sido definitoria. Al grado que el ungido recibirá la noticia del gobernador. Y después, una llamada de Los Pinos. En cualquier escenario, la partida habría sido ganada por un bloque priísta, cobijado por la alta clase empresarial regiomontana.

Si Guajardo Villarreal dejara el gabinete peñista, inexorablemente ocurriría un ajuste en el equipo presidencial que -de acuerdo con las versiones que circularon el pasado fin de semana- tendría a los actuales titulares de la representación mexicana en Washington DC y la Cancillería como protagonistas, y abriría otras vacantes.