Uno de sus ejemplos más elocuentes de la segunda etapa de la transición democrática tendrá lugar en el Palacio de Donceles, la vetusta sede de la Asamblea Legislativa del DF y bunker del perredismo desde hace tres lustros. Allí llegará, como testigo de honor, el presidente Enrique Peña Nieto, cuando el próximo Jefe del Gobierno del Distrito Federal, Miguel Ángel Mancera, asuma ese cargo.

De concretarse, esa señal de indudable voluntad y disposición a colaborar entre funcionarios de distinto signo partidista también daría cuenta del talón de Aquiles del abogado y exministerio público metido a la política: su desapego a las tribus perredistas.

Será la prolongación de una historia que involucra a Marcelo Ebrard, quien este mediodía acude a Donceles, para rendir su último informe frente a los 66 diputados que integran el pleno de la VI ALDF. Después, la figura emblemática de la izquierda responsable inicia su último trimestre en funciones gubernamentales, para luego emprender la construcción de un futuro que tiene su rumbo en el 2018.

A principios de este año, sus colaboradores más cercanos dejaron el GDF para hacer campaña. Mancera iba como candidato de unidad por la Jefatura de Gobierno y las tribus hegemónicas se habían quedado con las principales candidaturas delegacionales. Algunos ebraristas fueron nominados por el PRD para asambleístas y diputados federales, pero muy pocos ocuparán sus curules. Y antes, tuvieron que pasar por la prueba de las urnas.

Una prueba relativamente fácil, pues la izquierda obtuvo siete de cada 10 votos generados en el DF; además de la Jefatura de Gobierno ganó 14 de las 16 delegaciones. Si la aplicación de cláusula de gobernabilidad hubiera prosperado, el PRD habría tenido 354 asambleístas, pero un fallo judicial le quitó la mayoría absoluta y dejó fuera del órgano legislativo a René Cervera, uno de los colaboradores más leales a Ebrard.

Así las cosas, mientras se constituye el nuevo gobierno (el próximo 5 de diciembre), Cervera deberá refugiarse en la fundación Equidad y Progreso, la incubadora del proyecto político-electoral del jefe de gobierno saliente.

Al frente de la Mesa Directiva quedó Adrián Michel, exsecretario particular de Ebrard y exoficial mayor del GDF, quien carece de experiencia legislativa, pero tendrá el respaldo de la vicepresidenta, Estela Damián Huato, quien acaba de terminar su trienio en San Lázaro, donde fungió como Presidenta de la Comisión de Vigilancia y Auditoría Superior.

Ambos, junto con el exdiputado federal Vidal Llerenas, forman la triada de ebraristas que tendrá presencia en el Palacio de Donceles. El resto de la bancada del sol azteca se divide entre bejaranistas y los simpatizantes de Nueva Izquierda... pero la proporción es dos a uno.

Manuel Granados, excoordinador de asesores de Mancera en la Procuraduría capitalina, quedó al frente de la bancada perredista. Competente, pero sin experiencia legislativa, ha quedado atrapado por las inercias de las disputas perredistas: salvo al Oficial Mayor, no podrá colocar a colaboradores de confianza en los cargos administrativos más relevantes.

Los asambleístas afines a Ebrard suman apenas una docena y han definido su prioridad, al menos en el corto plazo: apoyar a Mancera para que salgan bien las cosas . Y sin la mayoría absoluta, eso significa que deberán jalar apoyos en otras bancadas, sin descartar la priísta.

En las bancadas opositoras también imperan la novatez y la fragilidad. Salvo el coordinador, Federico Döring Casar, quien recién dejó el Senado de la República, y el exdiputado federal César Daniel González, ninguno de los 12 diputados locales que llegan por el PAN ha pasado antes por un órgano legislativo.

Quizá por eso, el PAN-DF, a cargo de Juan Dueñas, sometió a sus nuevos asambleístas a tres semanas de entrenamiento intensivo, que abarcaron una estancia en Cuernavaca, Morelos, -con pláticas con el alpinista Carlos Carsolio y el coach de imagen, Víctor Gordoa-, un intercambio con los legisladores salientes, que coordinó Mariana Gómez del Campo, y clases sobre el proceso parlamentario.

Muchas horas de trabajo que resultaron infértiles pues aún no terminan de construir la agenda legislativa que defenderán, al menos en el primer periodo ordinario de sesiones. En este tramo, Döring dio muestras de un peculiar estilo, pues acaparó las posiciones más relevantes -se quedó con la secretaría técnica, coordinaciones administrativa y de asesores, además de la vocería del grupo parlamentario, que ocupará Víctor Hugo Puente, excomunicador al servicio de Josefina Vázquez Mota- y designó como vicecoordinadora a la politóloga Laura Ballesteros, cercanísima al actual jefe nacional del PAN, Gustavo Madero y con un pasado tortuoso como contratista del calderonismo, tanto en los órganos legislativos como en el gobierno federal, que se hizo público cuando se descubrió que integró para el Cisen una base de datos sobre los integrantes del Congreso Federal.

Sin la beligerancia de las épocas de los videoscándalos ni un antagonista como AMLO enfrente, el coordinador de los asambleístas del PAN ha optado por una ruta diplomática con el ebrarismo lo que ha generado extrañeza. "Ojalá y no le hayan tomado la medida , indicó uno de sus compañeros de bancada, 2como a Marianita (Mariana Gómez del Campo), a la que Alejandra Barrales maniató a billetazos .

Como sea, en la bancada azul funciona un bloque mayoritario que encabeza Döring y en el que participan seis asambleístas identificados con Gómez del Campo y otros tres de El Yunque. Relegados, César Daniel González y la expresidenta del Instituto Mexicano de la Juventud, Priscila Vera, quienes ni siquiera están contemplados para alcanzar la Presidencia de alguna comisión.

González, quien se autonombra El Siervo y se distingue por utilizar una pañoleta en la cabeza, como José María Morelos y Pavón, ya amagó con dejar la bancada panista, para declararse independiente... y negociar directamente con Ebrard o Mancera.