Hoy en día, hablar de la generación millennial activa, es decir, personas empleadas por empresas del sector privado, que nacieron después de 1981 y cuentan con un grado universitario, es tan común como tomar una taza de café. Además, éste se ha vuelto un tema tan amplio del que se podría escribir una cantidad infinita de tutoriales, los cuales abarcarían diversos tópicos, para tratar de entender a una generación que intenta cambiar los patrones de consumo y la adaptabilidad laboral en diversos sectores.

Un estudio realizado por la empresa GINgroup by De la Riva Investigación Estratégica, SC, revela que los millennials empleados formalmente van en aumento; por lo que para el 2020 será 75% de la fuerza laboral del mundo. Una muestra de la relevancia de este sector de la población es que en los últimos siete años se ha duplicado la penetración en Internet y el uso de dispositivos móviles como su fuente de información predilecta; por ello la necesidad de replantear nuevas estrategias dirigidas al capital humano para aprovechar al máximo su talento, el cual cada día gana más fuerza en prácticamente todos los terrenos, destacando el sector financiero.

El secretario del Trabajo y Previsión Social, Roberto Campa Cifrián, recientemente explicó que 6.4 millones de mexicanos fueron colocados o recolocados en un puesto de trabajo, de diciembre de 2012 a diciembre de 2017; de ese total, 2.3 millones tienen entre 16 y 29 años de edad, lo que permite dimensionar su participación activa en las empresas del país.

Diversos estudios realizados por GINgroup —empresa líder en la administración integral de capital humano con más de 36 años de experiencia— dan muestra de que los atributos que más pesan cuando se enfrentan dos generaciones son el poder y el control. En este sentido, los millennials piensan que los jefes no son iguales a ellos y no conectan con sus empleados por el simple hecho de estar preocupados por la productividad y no por la afectividad y la real vinculación con las empresas; en contraparte, la generación de los baby boomers, personas que nacieron entre 1946 y 1964, se concentra en continuar con las viejas prácticas que siempre le han funcionado y representa certidumbre empresarial, respondiendo a un modelo clásico.

Una muestra de la complejidad que se da en la convivencia de dos generaciones es la comunicación, en la cual destaca que los millennials prefieren una interacción online en más de 75% de la comunicación; y en específico el uso de redes sociales es relevante para 95% de ellos.

Para los millennials, la toma de decisiones definitivas se basa en la información vertida en dispositivos móviles o por recomendaciones. Asimismo, tienen una mayor disposición a realizar compras desde sus aplicaciones, además de realizar descargas de contenidos, escuchar música e incluso trabajar desde un teléfono celular. Esta movilidad implica también adaptabilidad y la búsqueda de eficiencia en tiempos de respuesta, pero ¿cómo encuentran las empresas el éxito en esta generación?, si actualmente los millennials prefieren invertir en experiencias más que en bienes.

La generación millennial cambia constantemente de ideas, y al tener tanta movilidad, hacer carrera se les complica, y esto deriva en que su vida laboral termina siendo muy corta, y su opción será vivir de negocios propios, lo que genera que algunas empresas eviten la contratación de este sector de la población, mientras que otras deciden arriesgarse, con el objetivo de obtener ideas frescas.

Ante este escenario, buscar la adaptabilidad en círculos pequeños es quizá parte de la respuesta, así como crear nuevos estilos de trabajo con rotación de actividades o a través del intercambio de roles que permitan conocer diversas áreas laborales. Es imperativa la implementación de home office, así como incrementar la comunicación entre los colaboradores, fomentar la interactividad y confiar en que tomarán las mejores decisiones. De lo contrario, participarán sin participar, muchas veces manteniéndose al margen, pero interviniendo, y siendo parte del todo.

La eficiencia y productividad de los jóvenes pertenecientes a esta generación tiene un punto de encuentro cuando los corporativos deciden incluirlos en la toma de decisiones y pensar en su desarrollo como una prioridad para que destaquen en su área sin mayores agentes estresantes. Es verlos como un colaborador y no como una máquina. Esas mismas oportunidades se aprovechan desde otros escenarios, como el político, donde además de considerarlos como una nueva generación de pensamiento, apuestan por ganarse su voto, dada la relevancia que tendrán en los comicios, pues para esta elección presidencial, aproximadamente 14 millones de jóvenes millennials sufragarán por primera vez, de tal manera que se trata, hoy por hoy, de que los políticos buscan acercarse a los millennials para tener mejores resultados y trascendencia electoral.

Es así como la flexibilidad y los entornos competitivos implicarán un reto más para los millennials y que se conviertan en las herramientas perfectas para converger en dos mundos completamente aislados, distintos uno del otro, pero con alta posibilidad de ser exitosos, compartiendo las mejores ideas en busca del reconocimiento, pero también de la productividad, la capacitación, el entendimiento y el respeto laboral.

Trabajar a la distancia verdaderamente nos dará mayor productividad, pero ¿la movilidad implica necesariamente éxito? En este sentido, las empresas deberán generar lealtad en los millennials o arriesgarse a perder un gran porcentaje de sus fuerzas de trabajo.

Tan sólo GINgroup, de los empleos que administra, 52.89% son millennials.

La generación millennial busca empleadores con valores similares a los suyos, que además les permitan tener tiempo para realizar otras actividades; siete de cada 10 piensan que sus valores personales deben ser compartidos por la organización, pero otro tema fundamental es que deben sentir que su capacidad de liderazgo se desarrolla, aunque en poco tiempo deban encontrar nuevas oportunidades fieles a su filosofía de vida. Todo ello en busca de un equilibrio entre el aspecto laboral, personal y con el objetivo de una estabilidad financiera; sin embargo, es preciso que esta generación también comience a adaptarse a la organización en la que labora con el fin de forjarse un futuro prometedor, sólido, con experiencias que contar, y no uno en constante cambio caprichoso y vacío. La empresa deberá tomar riesgos y los millennials, buscar una mejor adaptabilidad en pro de una sana productividad financiera y social.

Los tiempos son cambiantes, vivimos en un mundo de liquidez —del que hablaba el sociólogo Zygmunt Bauman— y la velocidad con que queremos respuestas y quedamos satisfechos de nuevas experiencias cada vez es menor. Las exigencias de este mundo acelerado ya no responden a las dogmáticas estrategias de trabajo basadas en resultados por números. A ello se le suma la integridad, el beneficio y el reconocimiento de las capacidades de cada trabajador.

Dar un paso distinto desde el interior de los grandes corporativos apostando por nuevas ideas será simplemente la mejor decisión, mismas que han llevado al mundo hasta este punto. Si no, preguntémosle a Mark Zuckerberg, creador de Face.


*El autor es director de Comunicación Corporativa de GINgroup