El pasado 30 de enero, emitimos un reporte acerca del impacto que podría tener el nuevo coronavirus, originado en Wuhan, sobre el crecimiento global y de China en lo particular, así como en los mercados de capitales internacionales

En esa fecha se registraron poco más de 10,000 casos. Actualmente esa cifra se multiplicó ocho veces, pero lo que ha impactado fuertemente a los mercados es el crecimiento de los casos internacionales.

El virus ha demostrado ser de una baja tasa de mortandad; actualmente, de 3.49% en China, no obstante, esto es más de tres veces la mortalidad de la influenza estacional.

Asimismo, se confirma que 80% de los casos se consideran “leves” y que sólo las personas arriba de 50 años o con alguna enfermedad crónica subyacente se encuentran en alto riesgo.  Los casos en China tienen un crecimiento marginal decreciente y más de 40% de los casos se han recuperado. En las últimas 24 horas al 27 de febrero, el número de infecciones creció 0.55 por ciento.

No obstante, los casos generados fuera de China ya superan a los de este país y empiezan a ocurrir casos en comunidad, es decir, sin tener un contacto directo con el brote.

Los casos internacionales afectan principalmente a Corea del Sur, Japón e Italia, países donde sus gobiernos han establecido periodos de cuarentena para contener la propagación del virus. Estos países acumulan 62% de los casos internacionales y que tuvieron un alza de más de 30% en las últimas 24 horas.

Lo anterior tiene un fuerte impacto en la cadena de suministro global, pues en conjunto con China aportan más de 20% de las exportaciones de bienes intermedios y totalizan más de 27% del Producto Interno Bruto (PIB) mundial.

La falta de una vacuna y la incertidumbre generada por el virus tuvo un efecto disruptivo en los mercados de capitales, que muestran una corrección superior a 10% en las últimas cuatro jornadas al 27 de febrero pasado.

Las razones son los efectos que tiene una pandemia para la economía global:

1. Una caída en las perspectivas de crecimiento económico global a menos de 2.5%, y con ello, una caída en el precio de las materias primas como el petróleo, minerales y granos.

2. Una reducción en el comercio internacional y afectaciones en la cadena de suministro a niveles de doble dígito.

3. Una disrupción en el turismo que responde por 10% del PIB mundial. El tráfico aéreo global experimenta una reducción en más de una década.

4.- Un ajuste en el consumo conforme se establezcan periodos de cuarentena en los países con presencia del virus.

5.- Particularmente en China, una disminución en la producción manufacturera, acompañada de un desplome en la venta de automóviles de más de 90% a enero pasado, y una reducción efectiva en la movilidad de personas.

No obstante, el gobierno chino tiene la doble tarea de mantener controlado el brote y estimular la economía con una reducción en la tasa de interés, un incremento en el déficit público de 2.8% en el 2019 a 3.0% en el 2020, y la inyección de miles de millones de dólares a la economía y los mercados.

Por su parte, se espera que, en la próxima reunión de la Fed en Estados Unidos, se revise a la baja la tasa de interés.

Este escenario desfavorable puede convertirse en una oportunidad de compra si se comprueba que al igual que la influenza estacional, el Covid-19 desaparece en verano para reactivarse su propagación en el invierno del 2020, fecha en que exista probablemente una vacuna.

Con ello, recomendamos acumular posiciones en sectores con una baja exposición a los efectos colaterales del virus y se benefician por la disrupción y el cambio en los patrones de consumo por el escenario actual.

*Alberto Carrillo es analista senior de Signum Research.