Como parte del seguimiento periódico que realiza el Inegi respecto de ciertos indicadores económicos del país, las últimas actualizaciones que ha dado respecto a variables importantes, reflejan la compleja situación económica que aun enfrenta el país.

La inversión fija bruta reportada al cierre del mes de junio de este año muestra que la incipiente tendencia de recuperación, después de la caída que se tuvo en abril y mayo del año pasado, que presentaba a principios de este año una tendencia de relativa estabilidad y crecimiento, primero se estancó en los meses de abril y mayo y ahora, en el mes de junio, presenta un retroceso; a junio, está por debajo del nivel de febrero de este año.

Conviene recordar que la caída de la inversión empezó en la última mitad del 2018; caída que se agravó a partir de la crisis sanitaria en abril del año pasado. Hoy, este indicador se encuentra en niveles similares a los que tuvo hace aproximadamente 10 años.

La inversión equivalía, en el primer trimestre del año pasado, a un poco menos del 20% del Producto Interno Bruto; participando la inversión pública con 2.4% del PIB y la privada con 17.1 por ciento.

El crecimiento económico, la formación de nuevos empleos y la expansión de la oferta de bienes o servicios, requiere de inversión. La inversión pública, es fundamental para la creación de infraestructura, que a su vez posibilite la ampliación de otras actividades económicas. La inversión privada, permite el crecimiento de sectores rentables, atractivos para el sector privado y es el principal detonador de crecimiento económico y de generación de empleo.

Hoy, la mayor parte de la inversión pública está canalizada a proyectos que no necesariamente tienen un efecto de derrama o con un efecto importante en generación de empleos permanentes.

La inversión privada, contraída, no permite la formación de nuevas empresas, ni la ampliación de las existentes, limitando la posibilidad de creación de empleos y de generación de mayor derrama salarial en la economía.

Por su parte, el indicador mensual del consumo privado en el mercado interno, durante el mes de junio, presenta un comportamiento similar al de la inversión.

Después de un avance consecutivo de tres meses, presenta una ligera reducción de -0.8% contra el mes anterior y, si bien este nivel representa un crecimiento respecto del mismo mes del año pasado, (19.1%), conviene recordar que en junio de 2020 se tenía ya un impacto de 3 meses por la pandemia que había hecho caer el consumo privado de manera dramática.

La caída del consumo es a la vez síntoma y causa. Por un lado, refleja una contracción de los ingresos de los hogares, que no les permite gastar de la misma forma en que lo habían hecho (de manera precaria para la mayoría) antes de la pandemia.

Refleja también el efecto de una inflación superior a la esperada, que afecta la capacidad de compra de las familias y, al mismo tiempo, genera un efecto negativo en el crecimiento económico.

La recuperación es más lenta y vacilante de lo que se anticipaba. Se requiere de políticas públicas que ayuden a restablecer una ruta sólida de crecimiento o el efecto de la pandemia rebasará el alcance de un par de años y tendrá un impacto en los indicadores de bienestar y de crecimiento para la siguiente década.

raul@martinezsolares.com.mx

Raúl Martínez Solares

CEO de Fibra Educa y Presidente del Consejo para el Fomento del Ahorro Educativo

Economía Conductual

El autor es politólogo, mercadólogo, financiero, especialista en economía conductual y profesor de la Facultad de Economía de la UNAM. CEO de Fibra Educa y Presidente del Consejo para el Fomento del Ahorro Educativo.

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