Resulta notable el hecho de que los políticos no planteen, discutan y resuelvan sobre cuestiones económicas. Sus economistas son los que hacen la política económica y la instrumentan. Entonces ocurre que el discurso político puede ser disfuncional con la política económica. Angus Deaton, distinguido hace unas semanas con el Premio Nobel de Economía, dijo: Me preocupa que los experimentos económicos sean soluciones técnicas para problemas políticos que deberían resolverse mediante el debate democrático .

Está surgiendo un análisis más crítico sobre la política económica posterior a la crisis del 2008, explicable porque se ha comprobado en varios países europeos, sobre todo Grecia, Irlanda, España, Portugal y Chipre, que la austeridad y las políticas de rescate han elevado el riesgo de pobreza a niveles muy superiores que los que tienen otros países que no han sido intervenidos.

Hay estudios que consideran que los ajustes fiscales que descansan en reducir el gasto público, moderación salarial y devaluación interna ofrecen una expansión del estancamiento. Este hecho ha llevado al Fondo Monetario Internacional (FMI) -proclive a las políticas de austeridad- a considerar que efectivamente, con datos del 2012, se habían subestimado los efectos negativos de la austeridad en la eurozona. La pregunta que surge de ello es: si hay evidencias de que esta política es dañina para la población de ingresos bajos y medios, ¿por qué continúa vigente?

El profesor Mark Blyth, en su libro Historia de una idea peligrosa, lo explica de la siguiente manera: A pesar de que el FMI haya perdido la fe en la austeridad, esto no significa que sus defensores no estén tratando de encontrar nuevos ejemplos de su funcionamiento. Hay demasiadas reputaciones en juego y también es demasiado el capital político invertido como para permitir que unos simples e inoportunos hechos vengan a interponerse en el camino de esta ideología .

Como si la austeridad no fuera dañina, para algunos países como Grecia que la están pasando mal debido a que a sus playas están llegando masas de refugiados que huyen del infierno del Medio Oriente. Casi 500,000 personas han llegado a Grecia y la Unión Europea no resuelve colectivamente la problemática global de los refugiados.

La mano negra de la austeridad se ve acompañada de nuevas situaciones que explican el estancamiento global.

Uno es el frenazo de las materias primas que afecta principalmente a los países emergentes. A partir del 2011 los precios se cayeron 41 por ciento.

Otro es China que había sido una importante locomotora del crecimiento mundial, por su alta demanda de materias primas y fuente de financiamiento.

También está ocurriendo que los países europeos y otros desarrollados, ante el exceso de sus deudas, están dedicando recursos para reducirlas, lo que limita el consumo y la inversión, afectando el crecimiento económico. Será necesario que baje el endeudamiento para volver a crecer.

En un enfoque heterodoxo, Larry Summers, ex secretario del Tesoro de EU y ex asesor del presidente Obama, indica que si bien el endeudamiento está limitando el crecimiento económico, lo que más afecta es el estancamiento secular. Con base en ello, recurre a los principios keynesianos tan impugnados por la ortodoxia económica, de realizar una política expansiva utilizando todos los instrumentos de que se dispone. Esta tesis es muy importante porque reconoce que hay que hacer una ingeniería de medios congruentes con los fines, olvidándose del populismo y la improvisación.