• Bajo precio del petróleo (inflación y cuenta corriente)
  • Cambio en el ciclo de política monetaria
  • Valorizaciones atractivas
  • Moderación en la salida de flujos
  • Riesgos no son menores: déficit en cuenta corriente, volatilidad de la lira turca, bajo apetito por riesgo emergente, ruidos socio-geo-políticos en países vecinos, elecciones parlamentarias a mediados de 2015

En el contexto actual de aversión a los mercados emergentes, las acciones de Turquía muestran potencial de apreciación, aunque es una posición de alto riesgo.

Mejoras económicas

Turquía fue calificada como una de las cinco economías frágiles en 2013, debido a su bajo crecimiento económico, su crónico déficit en cuenta corriente, su dependencia de flujos externos y su alta tasa de inflación. Si bien estos factores prevalecen, algunos son menos apremiantes actualmente.

En primer lugar, el déficit en cuenta corriente se ha reducido desde 9% que alcanzó a fines de 2011 hasta menos de 6% en el tercer trimestre de 2014. Lo anterior se debió en gran parte a la desaceleración de las importaciones por un menor dinamismo de la economía doméstica, aunado a la depreciación de la lira turca. Cerca de 10% de las importaciones turcas son petroleras, lo que, al nivel actual de precios del crudo, ayudaría a reducir aún más el déficit comercial del país (o por lo menos que no aumente).

La implementación de un programa de Quantitative Easing en Europa resulta beneficioso para la economía turca, pues la mejora (aunque marginal) en las condiciones de crédito y en la confianza, daría un impulso a las exportaciones, al ser la Unión Europea su principal socio comercial.

La inflación, que ha estado por sobre el rango meta del Banco Central (5%+/-2%) por 19 meses consecutivos, ha cedido en los últimos meses (9.7% en mayo 2014 vs. 8.2% en diciembre) y, aunque aún se encuentra por sobre el rango deseado del emisor, las perspectivas lucen más favorables. Alta base de comparación, caídas en la inflación de los alimentos, ausencia de inflación a nivel global y caídas en los precios de los commodities harían prever que la inflación tienda hacia la meta. La política monetaria es cuestionada por la influencia que ejerce el gobierno en las decisiones del Banco Central, lo que posiblemente hizo que se recortara la tasa de referencia en 50 pb. en su más reciente reunión; aún así, las condiciones siguen siendo restrictivas (tasa en 7.75 por ciento).

Su moneda, la lira turca, es muy volátil, producto de la entrada y salida de flujos financieros. Aunque sus caídas han sido menos estrepitosas en comparación con otras monedas emergentes (en los últimos tres meses se depreció 4%), se mantendría igualmente presionada.

El Fondo Monetario Internacional prevé que la economía de Turquía crecerá 3% en 2015 (mismo crecimiento de 2014) y se acelerará hasta 3.7% en 2016.

Momentum y valorizaciones

El TUR (ETF de Turquía) ha subido más de 9% desde mediados de diciembre. El momentum parece favorable con recientes revisiones al alza de las utilidades estimadas para los próximos doce meses y una moderación en la salida de flujos. Los técnicos aún muestran espacio para subidas y desde fines de 2013 que no sobrepasa los niveles de 60 dólares. Durante el 2014, luego de la subida que tuvo en el segundo trimestre del año, su comportamiento fue casi plano y sólo hasta diciembre retomó la tendencia alcista.

En términos de valorizaciones, las acciones turcas se ven atractivas aunque no excesivamente baratas. El índice MSCI transa a 10.7 veces P/U proyectado a 12 meses, en torno a su historia y a sus pares emergentes (10.8 veces); en cuanto a P/VL, el índice transa a 1.7 veces y paga un dividend yield cercano a 3%; el crecimiento de utilidades para 2015 se estima en 14% (11.4% para el MSCI Emergente).