Los precios de las acciones alemanas lucen extremadamente baratos con respecto a su historia. El sobre castigo de su mercado ha sido en gran parte por su alta exposición al sector bancario, que, a su vez, tiene exposición a las economías periféricas.

¿Será el momento de entrar?

Preferimos evitar las acciones alemanas por su alta correlación con los "ruidos" de la crisis europea. Las excepciones a esto serían inversiones de largo plazo (5 años o más), en búsqueda de exposición a empresas con sólidos fundamentos.

La banca alemana es la con mayor exposición a deuda de los PIGS (Portugal, Irlanda, Grecia y España) con más de USD 500,000 millones de préstamos pendientes. Por ello, la importancia de la solución que se dé a esta crisis.

Valorizaciones y Resultados Corporativos

En cuanto a las valorizaciones, el escenario negativo ya estaría incorporado en el precio de las acciones alemanas, las que transan con un descuento importante con respecto a su historia y a sus pares.

El precio utilidad para 12 meses se ubica en 10.4x, bajo su promedio histórico de 12.2x, mientras que el precio valor libro es de 1.1x, por debajo del 1.6x que alcanzan las economías desarrolladas. La eficiencia de las empresas se han mantenido, el ROE para las compañías se mantiene en 13%, cómodamente por encima de su promedio de 10 años.

Además, ofrece una tasa de dividendos que bordea el 4%, más del doble del rendimiento de los Bunds a 10 años, que se ubica en 1.5 por ciento.

La temporada de reportes corporativos para aquellas compañías que componen el Dax ha sido positiva, tanto las utilidades como las ventas superaron las expectativas, con un 16.5% y 2%, respectivamente.

En tanto, las utilidades crecieron en promedio 1.1% y las ventas subieron 8.4% con respecto al mismo trimestre del año anterior, las cifras que se vieron impulsadas por algunos cambios en sus socios comerciales, desde Europa hacia economías emergentes, como Asia y América Latina.

La credibilidad que reflejen los anuncios serán claves para una eventual disminución de la aversión al riesgo y un mayor apetito por acciones alemanas.

Economía, Cuentas Fiscales y Comercio Internacional

El Fondo Monetario Internacional (FMI), en su actualización de julio del World Economic Outlook elevó sus proyecciones de crecimiento para Alemania para el 2012, dejándolo en 1.0% y alcanzaría uno de los mayores crecimientos entre las economías desarrolladas.

El resto de las cifras macroeconómicas lucen bastante sanas, con un superávit proyectado en la cuenta corriente de 5.1% para el 2012 y un déficit fiscal de solamente 1.2%, bastante inferior al 3.4% de la Zona Euro.

La inflación dejó de hacer ruido, se ha ido reduciendo en el presente año, a pesar de que la tasa de desempleo se encuentre en mínimos históricos (6.8%) y los salarios hayan registrado un alza durante el año por sobre el promedio histórico, en estos minutos se encuentra bajo la meta que tiene el BCE de 2%.

El repunte en el mercado inmobiliario ha sido una señal positiva luego de una década de debilidad.

La inversión en construcción ha comenzado a repuntar, ayudando a reactivar la demanda interna que fue golpeada por la crisis. Además, la expansiva política monetaria del BCE ha ayudado a que las tasas hipotecarias se ubiquen en mínimos históricos.

La debilidad del Euro también le ha jugado a favor a Alemania, que es el tercer mayor exportador a nivel mundial, favoreciendo a sus compañías.

Sin embargo, no ha alcanzado a compensar la caída en las ventas debido a la desaceleración global y que ha visto a su principal socio comercial, Europa, uno de los más afectados, el cual representa más del 40% de sus exportaciones.

Frente a esto, Alemania ha optado por una mayor diversificación de sus exportaciones, dándole un mayor peso a las economías emergentes (Asia y América Latina), motor del crecimiento global.

Esta situación también ha repercutido en la industria alemana, una de las más competitivas del mundo.

El PMI de manufacturas de julio registró 43 puntos, consolidándose en terreno contractivo y su nivel más bajo desde la Gran Recesión del 2008-09. El resto de los indicadores industriales también han comenzado a sufrir las consecuencias de la crisis de la Zona Euro.

Las órdenes a las fábricas y la producción industrial volvieron a caer en junio y es de esperar que la tendencia se mantenga durante el tercer trimestre.

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