En simultáneo, en Argentina, con la aparición de los cuadernos de Oscar Centeno (corrupción en la órbita de los Kirchner) y del rechazo legislativo a la legalización del aborto se ha verificado en estos días un incremento pronunciado del riesgo país, que no es nada más ni nada menos que la fiebre que parece presagiar un futuro económico bastante inestable no sólo por cuestiones macro, sino por situaciones derivadas de la falta de un diálogo político constructivo que ayude a cerrar la tan acentuada y lamentable grieta, pero además por la incertidumbre sobre las elecciones del 2019 y también por la disminución de actividades que ocurren de manera preventiva que suele traer aparejados todos los procesos de limpieza de la corrupción.

Justamente, esta última situación, que es esgrimida hoy por los mercados como un lastre para el futuro tomando como ejemplo válido a Brasil, que perdió 3 puntos del Producto en todo el proceso del Lava Jato más Odebrecht, bien podría ser encauzada por el gobierno con un poco de imaginación.

Hace tres días, en una peregrinación de las organizaciones sociales sobre la avenida Diagonal Norte que derivaba hacia la Plaza de Mayo, en Buenos Aires, un solitario megafonista arengaba a la gente con el conocido: “que se vayan todos” y era notorio que nadie acompañaba el estribillo, ni desde la marcha ni desde las veredas. La gente no parece estar por ahora preparada para que no quede “ni uno solo”, en un momento en que la grieta se acaba de presentar, desafiante, desde las fotografías aéreas que mostraron el miércoles la Plaza del Congreso cortada longitudinalmente por un profundo tajo. Hoy, quizás el sentimiento pasa más por desear que se queden únicamente aquellos que están del lado de cada uno y no por el síndrome del 2001.

En el tema de la ley del aborto, la división entre verdes y celestes, que ha generado furiosas reacciones de los ultras de los dos lados, ambos bajo la cobertura de dogmas o bien eclesiásticos o de supuestos derechos de las mujeres que los han llevado al todo o nada, no supo ser canalizada por los legisladores, quienes bien podrían haber armado un proyecto de ley con cuestiones que sumaran de modo explícito mayor educación sexual, prevención, acompañamiento, eliminación explícita de negocios vinculados a los abortos, una rápida y eficaz Ley de Adopción y la exclusiva actuación de los hospitales públicos.

En cuanto a si los cuadernos son o no son una prueba, el funcionario judicial responde con una cita del derecho derivada de la teoría de la “sana crítica racional” que se aplica en la valoración probatoria y que le da entidad al hecho de que Centeno reconoció que son de su autoría, pese a que están fotocopiados: “los testimonios se pesan y no se cuentan”, dice. El único reparo que pone es que al haber sido quemados los originales no habrá peritaje ni de tinta ni de papel para conocer el tiempo de escritura: “quizás en tinta de bolígrafo se hubiera hecho imposible, pero las hojas podrían haber hablado”, explica. El mani pulite a la criolla que se está sustanciando bien podría quedar a la altura de un poroto, dicen desde Brasil, cuando se conozca el capítulo argentino de las mordidas de cuadernos centeno riesgo país Odebrecht, allí sí sin cuadernos y con confesiones ya homologadas. Si esto también le va a poner otro paréntesis a la recuperación, el frío de la economía podría prolongarse.